La disputa entre la Argentina y el Reino Unido por la explotación de petróleo en las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. La administración británica del archipiélago anunció la extensión por cinco años de todas las licencias vigentes para la producción de hidrocarburos offshore, con la posibilidad de agregar otros dos años, y dejó explícito que la medida cuenta con el respaldo del gobierno británico.
La decisión adquiere especial relevancia porque se conoce en momentos en que el gobierno de Javier Milei endureció su ofensiva contra las empresas que participan del proyecto Sea Lion y cuando el Presidente se prepara para volver a plantear el reclamo argentino por Malvinas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Según el comunicado oficial de la administración isleña, las licencias se encuentran actualmente en etapa de exploración y la extensión estará condicionada al cumplimiento de los programas de trabajo de cada concesionario. Pero el anuncio agrega un punto que va más allá de mantener las concesiones existentes: el Departamento de Recursos Minerales comenzará a acordar nuevos planes que incluirán compromisos para perforar pozos adicionales de evaluación.
El registro oficial actualizado a marzo de este año enumeraba 15 licencias petroleras activas, además de áreas correspondientes a descubrimientos ya realizados. Entre los principales titulares aparecen Navitas Petroleum, Rockhopper Exploration y sus subsidiarias, Borders & Southern y JHI Falklands.
Navitas gana otra posición
El anuncio incluye además una novedad significativa: la administración de las islas autorizó a Navitas Petroleum Atlantic Limited a adquirir el 65% de la licencia PL001, actualmente en manos de JHI Falklands. El argumento oficial es que el ingreso de la compañía permitirá acelerar la evaluación y eventual desarrollo de los recursos de ese bloque.
Navitas no es una empresa más dentro del entramado petrolero de Malvinas. Es la operadora del proyecto Sea Lion, ubicado al norte de las islas, y posee el 65% de ese emprendimiento, mientras que la británica Rockhopper controla el 35% restante.
Sea Lion dejó hace tiempo de ser solo un proyecto exploratorio. Navitas y Rockhopper tomaron en diciembre pasado la decisión final de inversión para su primera etapa y las obras preparatorias ya están en marcha. La planificación de las compañías prevé comenzar las perforaciones a comienzos de 2027 y obtener el primer petróleo durante el primer trimestre de 2028.
Además, Navitas avanzó este año en la compra de una segunda plataforma flotante de producción, la OSX-1, por unos 125 millones de dólares. Según Rockhopper, podría permitir sumar hasta 125.000 barriles diarios de capacidad en posteriores etapas de Sea Lion. El proyecto inicial utilizará otra plataforma, la Aoka Mizu.
La ofensiva argentina
El avance petrolero se produce al mismo tiempo que el gobierno argentino intenta elevar los costos legales y económicos para las compañías involucradas.
El 4 de septiembre, la Casa Rosada anunció la apertura de procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas presuntamente vinculadas con actividades hidrocarburíferas en Malvinas sin autorización argentina. La medida alcanza no sólo a las petroleras sino también a accionistas y proveedores que participen de esas operaciones.
La Argentina sostiene que la explotación viola la ley 26.659, que exige autorización nacional para realizar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina. El Ejecutivo también modificó este mes la reglamentación para acelerar los procedimientos y designó a Cancillería como autoridad de aplicación.
La respuesta británica también fue escalando. El 15 de septiembre, Londres publicó una guía especialmente dirigida a las empresas que hacen negocios con las islas, en la que ratificó su respaldo a la explotación de recursos naturales y ofreció asistencia diplomática a compañías que enfrenten medidas argentinas en terceros países.
Cancillería rechazó formalmente esa iniciativa y sostuvo que el Reino Unido pretende promover actividades comerciales e hidrocarburíferas que la Argentina considera ilegítimas.
Tres días más tarde, la ministra británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, volvió a respaldar públicamente a las empresas y sostuvo la posición británica de que la explotación de los recursos de las islas corresponde a sus habitantes.
Malvinas en la ONU
Todo ocurre además en vísperas de la intervención de Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El presidente tiene previsto hablar este miércoles 23 de septiembre al mediodía y desde el gobierno anticiparon que Malvinas tendrá un lugar importante en su discurso.
En la documentación oficial de Naciones Unidas, el caso sigue siendo presentado como una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. El Comité Especial de Descolonización volvió a tratar la cuestión en junio de este año.








