Luego de 18 años con Perón exiliado en España por estar proscrito el Peronismo en Argentina, y ante el fracaso del “Gran Acuerdo nacional” que propiciaba Lanusse, se realizaron elecciones en marzo de 1973 donde el representante de Perón en Argentina Hector J. Campora le ganó por amplio margen al radical Ricardo Balbiín, su lema era “Campora al gobierno, Perón al poder”.
uego de este triunfo y de algunos desencuentros se fijó el regreso de Perón para el 20 de junio, como el acto principal que se imaginaba multitudinario y para no entorpecer el funcionamiento del aeropuerto se organizó en el cruce de la autopista Ricchieri con la ruta 205, sobre el puente del Trébol, donde se armó un gigantesco palco. La organización del acto y movilización fue puesta en manos de Lorenzo Miguel, José Ignacio Rucci, Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy y Jorge Manuel Osinde, por lo que estaba teñido de la derecha sindical.
El hecho que el peronismo sea un fenómeno aglutinador, hace que se encolumnen en él, las facciones más disímiles y antagónicas como la derecha más recalcitrante y la izquierda revolucionaria armada. Todas las organizaciones querían impresionar a Perón para mostrar que en su ausencia ellos habían sido los guardianes de sus ideas.
Esa mañana, la centroizquierda de Campora, la derecha de Lopez Rega, los Montoneros, la CGT, y las fuerzas armadas peronistas se dirigieron a dirimir el liderazgo cueste lo que cueste. Como la organización recayó sobre sectores de la derecha peronista, a primeras horas ya estaban francotiradores parapetados en árboles y puentes cercanos, cuando las facciones de montoneros llegaron al lugar dispuestos a tomar el palco se produjo una balacera impensada en tiempos de democracia.

Las columnas de estudiantes y trabajadores se vieron en medio de una batalla que se cobró la vida de 13 personas y 365 resultaron heridas, las escenas del palco controlado por la UOM, donde Leonardo Fabio, en el rol de locutor enfervorizaba a las masas a defender sus posiciones cerca del lugar donde hablaría Perón no hizo más que agravar la situación debiéndose ocultar al recibir una ráfaga de disparos.
Perón enterado del hecho modificó el plan y las miles de personas que esperaron durante 18 años la vuelta de su líder se quedaron sin acto, sin fiesta y sin paz. Estos hechos fueron la génesis de las actividades de una de las agrupaciones más nefastas para la nación la “Alianza Anticomunista Argentina” la “Triple A”.








