El 7 de octubre 1997, en Linares, España, es encontrado un joven desorientado que dijo ser Nicholas Barclay un niño desaparecido en 1994 en Texas, Estados Unidos, que escapó de una red de trata de personas, parecía ser un milagro, pero el desenlace no fue el esperado.
Linares era un ignoto pueblo del centro sur de España donde no había pasado nada mínimamente interesante desde el final de la Guerra Civil. La policía local no tenía más trabajo que labrar alguna multa de tránsito o llevar a su casa a borrachos trasnochadores, pero la noche del 7 de octubre de 1997 hubo un incidente que escribió ‘Linares’ en mayúsculas en el mapa.
Un joven sin identificación, desorientado y visiblemente perturbado es encontrado en las afueras del pueblo. Es llevado a la delegación donde más calmado comenzó a hablar pausadamente en perfecto inglés. Los policías quedaron atónitos cuando el joven relató que era estadounidense y que había escapado de una red de trata de personas. Cada palabra aportaba datos más escalofriantes; dijo que había sido raptado por militares que lo llevaron por todo el mundo como juguete sexual hasta escaparse en su paso por España. Cuando dijo su nombre todos quedaron helados, era Nicholas Barclay. Era un caso famoso y hasta había un cartel de Interpol con su foto y datos en la delegación.
Nicholas Barclay, era un niño de 14 años que desapareció sin dejar rastro de su hogar en Estados Unidos el 13 de junio de 1994. Su familia, el FBI y Missing Children lo buscaron durante años hasta declararlo oficialmente “Desaparecido”. Se trataba de un milagro de impacto mundial, su hermana viajó hasta la embajada estadounidense en España donde se produjo el ansiado encuentro, todos felices y a volver a casa donde se convirtió en una celebridad. Ante la gravedad de la denuncia de Nicholas un agente del FBI visitó a la familia para iniciar una investigación sobre su secuestro. Cuando se sentó frente a ellos no podía creer lo que estaba viendo.
El agente estaba atónito, ese joven ni por casualidad tenía los 17 años que debería ostentar Nicholas, era mucho mayor. Cotejando las fotos familiares de 3 años atrás notó que su color de ojos y la forma de sus orejas eran notablemente distintas a las de Nicholas. ¿Cómo ningún familiar había notado esas incongruencias? Cuando exteriorizó sus dudas tuvo que huir de la casa, lo insultaron y agredieron por querer arruinar el milagroso rencuentro. El agente preguntó por sus huellas y nadie las había tomado. No podía creer que ni la policía de España, ni la embajada de los Estados Unidos, ni el FBI hayan tomado las huellas de un niño desaparecido durante 3 años que acusaba al ejército de haberlo secuestrado y violado.
La familia se negaba a una prueba de ADN por lo que el primer paso del FBI fue cargar sus huellas digitales en la base de datos de Interpol, el resultado los dejó perplejos. Obviamente no era Nicholas Barclay, se trataba de un fugitivo francés llamado Frédéric Bourdin, no de 17 años, sino de 23 buscado por la usurpación de 40 identidades. Al arrestarlo confesó que, estando detenido en la comisaría española, vio un cartel de Missing Children con los datos del niño desaparecido y en pocos minutos armó la historia. Esto aclaraba las actitudes del falso Nicholas, pero no explicaba el comportamiento de la familia. La respuesta la dio el mismo Bourdin. Al parecer la familia se dio cuenta del engaño de inmediato, pero no dijo nada porque un integrante de ella lo había matado y al él tomar su identidad no se lo buscaría más y cubriría el crimen.
El familiar acusado se suicidó sepultando el caso, Bourdin estuvo seis años preso en los Estados Unidos, cumplida la condena fue deportado a Francia. Luego de este incidente fue arrestado en varias oportunidades por sustitución de identidades en otros seis países. Nicholas Barclay volvió a ser incluido en las listas de Missing Children y aún se encuentra desaparecido.








