El canciller, Pablo Quirno, aseguró que la decisión de Brasil de retirar a su embajador y convocar al embajador argentino fue una medida “unilateral” y rechazó las críticas por una supuesta injerencia en el proceso electoral brasileño. En ese marco, recordó la visita que Luiz Inácio Lula da Silva realizó a Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria.
La tensión diplomática entre la Argentina y Brasil sumó este martes un nuevo capítulo luego de que el gobierno de Lula retirara a su embajador Julio Bitelli de Buenos Aires y redujera el nivel de su representación diplomática, una medida inédita en la relación bilateral de las últimas décadas.
“Es una decisión unilateral que lamentamos”, sostuvo Quirno al respecto durante una conferencia de prensa en Casa Rosada.
El funcionario cuestionó que el gobierno de Lula denunciara una supuesta injerencia en el proceso electoral de ese país. “Es llamativo que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando el propio Lula visitó a Cristina Fernández de Kirchner durante su prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ninguna queja de injerencia”, afirmó. Quirno también recordó que el mandatario brasileño “ha proferido insultos” contra el presidente Javier Milei que, según dijo, “no han sido contestados” por el gobierno argentino.
En esa línea, sostuvo que el conflicto trasciende el plano diplomático y responde a diferencias políticas entre ambas administraciones. “Es una cuestión más de fondo que de forma. La región está cambiando de visión ideológica y esperamos que eso también suceda en Brasil”, señaló. Además, insistió en que fue Brasil quien decidió profundizar el enfrentamiento. “Es una decisión de Brasil escalar en temas que nosotros no queremos escalar. Para pelearse hacen falta dos, no cuenten con Argentina para eso”, remarcó.
En Casa Rosada sostienen que nunca respondieron “una diferencia política con una medida institucional” y aseguran que buscarán mantener abiertos los canales diplomáticos pese al deterioro de la relación bilateral. El episodio se suma a una serie de cruces entre Milei y Lula que, en los últimos meses, tensaron el vínculo entre los dos principales socios del Mercosur.
El Gobierno cuestionó la decisión de Brasil de convocar al embajador y rechazó una escalada diplomática
El Gobierno cuestionó la decisión de Brasil de convocar al embajador argentino en ese país y sostuvo que la medida representa una escalada innecesaria en la relación bilateral. Desde Casa Rosada remarcaron que, pese a las diferencias políticas entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, la Argentina “nunca respondió una diferencia con una medida institucional”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que el embajador argentino en Brasil fue convocado por las autoridades de ese país, donde se le comunicó la decisión del Gobierno brasileño de rebajar el vínculo diplomático y solicitar su regreso a Argentina.
En su respuesta, la Cancillería sostuvo que “la República Argentina toma nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Gobierno de la República Federativa del Brasil” y lamentó que el país vecino haya decidido “continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”.
Además, el Gobierno argentino recordó que en los últimos años hubo numerosos cruces políticos entre dirigentes de ambos países, aunque remarcó que nunca respondió con medidas institucionales.
“En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático. Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy”, expresó el comunicado oficial.
La Cancillería también reafirmó que las relaciones entre los Estados “deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno”.








