River se prepara para abrir oficialmente su temporada 2026 el próximo fin de semana frente a Barracas Central, luego de una pretemporada extensa que dejó sensaciones encontradas. En los dos amistosos disputados, el equipo de Marcelo Gallardo mostró solidez defensiva y mantuvo el arco en cero, pero encendió alarmas por la falta de peso ofensivo y la escasa generación de juego.
El Millonario superó sin brillo a Millonarios y luego igualó ante Peñarol, imponiéndose en la definición por penales. En términos estadísticos, el saldo fue positivo, aunque el rendimiento dejó varios puntos a corregir. La presión alta, el orden defensivo y la presencia de mediocampistas centrales puros aparecieron como los aspectos más destacados de esta preparación.
En defensa, River prácticamente no sufrió situaciones claras en contra y logró sostener la valla invicta en ambos encuentros. Hubo, de todos modos, algunos desajustes puntuales, sobre todo en retrocesos y en el juego aéreo frontal, que el cuerpo técnico buscará corregir de cara al debut oficial. En ese contexto, también se destacó la aparición de Santiago Beltrán, quien tuvo minutos importantes, no recibió goles y hasta atajó un penal en la serie ante Peñarol, perfilándose como una opción en el arco ante las ausencias por lesión.
Otro punto positivo fue la participación de los juveniles. Ian Subiabre y Santiago Lencina dejaron buenas impresiones y aparecen como alternativas reales para la temporada, al igual que Agustín Ruberto y Tomás Galván, quienes aportaron frescura en ofensiva. A eso se sumó una correcta inserción de los refuerzos: Fausto Vera aportó orden en el mediocampo, Aníbal Moreno mostró liderazgo en su rol de volante central y Matías Viña se convirtió rápidamente en una opción interesante por el lateral izquierdo.
El mayor déficit de River estuvo, sin discusión, en el ataque. En 180 minutos de fútbol apenas convirtió un gol, y fue de penal. La falta de situaciones claras y de generación ofensiva volvió a quedar en evidencia, una problemática que ya había acompañado al equipo en la temporada anterior. Los delanteros titulares tuvieron actuaciones discretas y el equipo sintió la ausencia de creatividad tras la salida de Mastantuono.
Con pocos nombres para desequilibrar y un mediocampo más pensado para el equilibrio que para la creación, Gallardo deberá encontrar soluciones rápidas. La apuesta por los juveniles podría ser una alternativa, mientras se evalúa si el plantel cuenta con las variantes necesarias para sostener el protagonismo. El debut ante Barracas marcará el primer examen real para un River que llega firme atrás, pero con interrogantes abiertos en ataque.







