Donald Trump pondrá en juego este martes el rumbo de los últimos dos años de su segundo mandato en las elecciones de medio término de Estados Unidos. Los republicanos llegan a los comicios con mayoría en ambas cámaras del Congreso, pero las encuestas anticipan un avance demócrata que podría modificar el equilibrio de poder en Washington.
El principal objetivo del presidente es conservar el Senado, ante la posibilidad de perder la Cámara de Representantes. Una derrota en ambas cámaras complicaría la aprobación de leyes y aumentaría la presión política sobre la Casa Blanca.
Las elecciones legislativas suelen representar una prueba difícil para los presidentes estadounidenses. Según The American Presidency Project, de la Universidad de California, los oficialismos perdieron un promedio de 26 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado en las últimas 20 elecciones de medio término desde 1946.
Trump ya atravesó una derrota legislativa durante su primer mandato, entre 2017 y 2021. En esta oportunidad, las proyecciones vuelven a mostrar un escenario adverso para el Partido Republicano.
1. Qué se elige el 3 de noviembre
Los estadounidenses renovarán la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y elegirán 35 de los 100 integrantes del Senado.
Actualmente, los republicanos cuentan con 219 bancas en la Cámara baja, frente a 214 de los demócratas. En el Senado, el oficialismo tiene 53 representantes y la oposición, 47.
Además, 36 estados elegirán gobernador, entre ellos California, Florida, Texas, Nueva York, Georgia, Michigan, Pensilvania y Ohio.
También se celebrarán 145 referendos sobre cuestiones como el derecho al aborto y reformas tributarias. En California se votará una propuesta para aplicar un impuesto del 5% sobre el patrimonio total de los residentes con fortunas superiores a los US$1000 millones.

2. Qué está en juego para Donald Trump
El resultado electoral determinará el margen de acción del presidente durante los últimos dos años de su mandato.
Después de gobernar con mayoría republicana en ambas cámaras, Trump enfrenta la posibilidad de perder el control legislativo. Si los demócratas consiguen imponerse tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, podrían bloquear proyectos del Ejecutivo, intensificar las investigaciones parlamentarias y promover eventuales procesos de juicio político.
Ante esa posibilidad, Trump anticipó que podría recurrir sistemáticamente al veto presidencial.
Conservar el Senado sería especialmente importante para la confirmación de jueces, integrantes del gabinete y embajadores. En caso de empate, el vicepresidente J. D. Vance podría emitir el voto decisivo.
Si pierde el control del Congreso, Trump tendría mayores incentivos para recurrir a órdenes ejecutivas y concentrar parte de su gestión en la política exterior.
3. La economía y la guerra en Irán complican al oficialismo
El deterioro de la imagen presidencial aparece como otro factor determinante. Según un sondeo reciente de Gallup, seis de cada diez estadounidenses están descontentos con la gestión de Trump.
Entre las principales causas figuran la evolución de la economía y las consecuencias de la guerra en Irán, iniciada en febrero de 2026.
El conflicto, que inicialmente se proyectaba para cuatro semanas, lleva ocho meses sin una resolución definitiva, aunque durante las últimas semanas no se registraron ataques mutuos.
Uno de sus efectos más visibles fue el aumento del precio de los combustibles. Según la Asociación Automovilística Estadounidense, el galón de nafta, equivalente a aproximadamente 3,7 litros, pasó de US$2,98 antes de la guerra a un promedio de US$4,27.
Solo en septiembre, el combustible registró un incremento mensual del 9,1%. El encarecimiento también afectó a productos esenciales para la industria y la agricultura, lo que provocó críticas incluso dentro del Partido Republicano.
En paralelo, la inflación anual de septiembre alcanzó el 3,7%, según los datos oficiales citados en el informe.

4. Los estados bisagra que pueden definir el resultado
La atención estará concentrada en los llamados estados bisagra o estados púrpura, donde la competencia entre demócratas y republicanos suele ser más ajustada.
Las principales disputas por el Senado se desarrollarán en Carolina del Norte, Iowa, Maine, Michigan y Ohio.
Sin embargo, también podrían producirse sorpresas en territorios tradicionalmente republicanos, como Kansas y Texas.
Texas, considerado uno de los bastiones del conservadurismo estadounidense, aparece como un distrito especialmente relevante. Según los sondeos citados, los demócratas mantienen allí una ligera ventaja.
Un cambio de signo político en alguno de estos estados podría modificar el reparto de bancas y resultar decisivo para definir qué partido controla el Senado.
5. Qué dicen las encuestas sobre las posibilidades de los demócratas
Las proyecciones electorales favorecen al Partido Demócrata, aunque la disputa por el Senado aparece más ajustada que la de la Cámara de Representantes.
Según Decision Desk HQ, los demócratas tienen un 79% de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes y un 56% de recuperar el control del Senado.
Un conjunto de diez encuestas compiladas por The New York Times muestra una ventaja promedio demócrata de entre cuatro y doce puntos.
Por su parte, un sondeo de Ipsos para Reuters registra un 53% de respaldo para los demócratas frente al 44% de los republicanos.
La encuesta de YouGov para The Economist muestra una tendencia similar: 52% de apoyo al Partido Demócrata y 41% al Republicano.
Los resultados del martes definirán si Trump conserva una base legislativa para impulsar su agenda o si deberá afrontar los últimos dos años de su presidencia con un Congreso controlado parcial o totalmente por la oposición.








