Un integrante de la Policía Federal fue imputado por el ataque a tiros contra el dueño de un bazar chino en San Miguel de Tucumán. El hecho ocurrió en junio de 2025 y quedó registrado por una cámara de seguridad. La investigación dio un giro cuando un compañero de la fuerza reconoció al presunto agresor en las imágenes.
El caso había comenzado con la detención de un hombre que, según la reconstrucción posterior, no habría sido quien disparó. La identificación del sospechoso abrió una nueva línea de investigación y permitió relacionar el episodio tucumano con otro ataque cometido semanas después en un supermercado de la provincia de Buenos Aires.
La periodista Mariana Romero informó que el acusado es Hernán Gómez, quien tenía 27 años al momento del hecho. La fiscalía Criminal II, a cargo de Ernesto Salas López, reunió elementos para formalizar la imputación en una audiencia realizada el martes.
El episodio ocurrió el 7 de junio de 2025, cerca de las 21.30, en el bazar chino “Oriente”, ubicado en la primera cuadra de calle Jujuy. Su propietario, Lin Qiang, se preparaba para cerrar el local cuando un hombre permaneció durante varios minutos cerca de la entrada.

De acuerdo con la reconstrucción del ataque, el hombre sacó un arma y disparó contra las piernas del comerciante, casi a quemarropa. No habría mediado palabra. Después escapó en un Ford Fiesta gris que había dejado estacionado a pocos metros del negocio.
A pesar de que el episodio quedó filmado, la investigación se orientó inicialmente hacia otra persona, que fue detenida e imputada. Qiang declaró en una primera instancia, pero luego dejó de colaborar con la causa. En la actualidad sostiene que no tiene intención de continuar con la acción penal y se niega a declarar.
El avance decisivo se produjo este año, cuando un integrante de la Policía Federal vio el video y reconoció a un compañero de la fuerza. El efectivo se comunicó con la Policía de Tucumán y aportó datos que permitieron identificar a Gómez como el presunto autor de los disparos.
Tras esa identificación, la investigación revisó la detención inicial. La fiscalía pidió el sobreseimiento inmediato del hombre que había quedado involucrado por error, mientras concentró las actuaciones en Gómez.
La pesquisa también encontró un antecedente en la provincia de Buenos Aires. Dos semanas después del ataque de Tucumán, Gómez habría ingresado a un supermercado chino de Mercedes, a cara descubierta. Allí efectuó dos disparos contra el suelo y dejó una nota con una amenaza escrita en chino mandarín.

“Hoy solo es una pequeña advertencia para ti. El jefe se pondrá en contacto por WeChat inmediatamente, de lo contrario soportarás las consecuencias”.
WeChat es una aplicación de mensajería y servicios digitales utilizada en China. El mensaje hacía referencia a un supuesto contacto posterior de un “jefe” y advertía sobre consecuencias si la comunicación no se concretaba.

Por el episodio de Mercedes, Gómez ya recibió una condena. Sin embargo, pese a que ese ataque también quedó registrado en video, las dos causas no fueron vinculadas desde el comienzo. La coincidencia entre ambos hechos tomó relevancia una vez que el efectivo reconoció al sospechoso en las imágenes del bazar tucumano.
La referencia a una posible intervención de la llamada “mafia china” aparece en torno a las amenazas y al mensaje dejado en Mercedes, pero el móvil del ataque ocurrido en Tucumán todavía no fue esclarecido. La hipótesis no permite afirmar, por sí sola, que esa organización haya intervenido en el hecho de calle Jujuy.

Con la imputación formal, Gómez podría llegar a juicio por el ataque al comerciante. La investigación deberá avanzar sobre las pruebas reunidas y sobre las circunstancias que rodearon los disparos, aunque la falta de colaboración de la víctima dificulta establecer qué motivó la agresión.








