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Redes sociales: emojis que provocan celos y conflictos en las parejas

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Fueguitos, corazones, pulgares arriba… Reacciones, emojis y comentarios en las redes sociales se convierten en ocasiones en conflictos dentro del seno de la pareja. La importancia que se le da al mundo virtual, podrán decir algunos, es excesiva. Sin embargo, el impacto que genera todo eso que sucede en plataformas como Instagram, TikTok, Facebook y demás es innegable.

Con las redes sociales la vida privada es más pública que nunca. Y la vida de las parejas se ve afectada por ello. Se ha observado en las consultas que las redes influyen en los celos de la pareja porque amplifican la visibilidad de interacciones que antes eran privadas, provocan comparaciones irreales con otras vidas ‘perfectas’ y generan ambigüedad en las comunicaciones (con los likes, los comentarios y los emojis que se aplican, por la pluralidad de sentidos que se les adscriben)”, explicó a Clarín Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos y Familias de la Universidad Hospital Italiano.

Todo esto, añadió la especialista, “desata la imaginación y la desconfianza, erosiona la conexión emocional y transforma los vínculos, produciendo muchas dificultades al momento de encontrarse personalmente. Además, fomenta el ‘espionaje digital’ y el conflicto, que lejos de ser motor de cambio termina en discusiones interminables y loops de respuestas y conductas que no favorecen el diálogo, sobre todo cuando se observa baja autoestima o inseguridad en alguna o en ambas partes”.

Redes sociales, pareja y celos

La especialista en psicología vincular sostuvo que los celos en las parejas son potenciados en las redes sociales por la exposición a interacciones ambiguas y por la interpretación errónea de likes y emojis. En ese sentido, destacó que es importante tener en cuenta que lo vincular también se construye con y a través de las redes; por tanto, lo que suceda allí será parte también de la relación que construya la pareja, dado que son parte de los mundos que habitamos.

Algunas de las situaciones que se desatan en las parejas con las redes sociales como puntapié inicial, detalló, son las siguientes:

  • La comparación y la vida idealizada, porque se ven vidas y cuerpos supuestamente perfectos, generando inseguridad y sensación de no ser suficiente para el/la compañera, comparándose con estándares irreales.

Los celos en las parejas son potenciados en las redes sociales. Foto ilustración Shutterstock.Los celos en las parejas son potenciados en las redes sociales. Foto ilustración Shutterstock.

  • La desconfianza y el secretismo en mensajes privados o el ocultamiento de la actividad online, lo cual puede generar en el otro -a raíz de los celos- una tendencia a investigar y espiar.
  • La desconexión emocional, porque con el uso excesivo del celular y la adicción a las redes, muchas veces se genera el sentimiento de que la comunicación online puede sostener o reemplazar la comunicación cara a cara, potenciando el malentendido, disminuyendo la conexión real y aumentando la inseguridad.
  • Se busca una aprobación mediante la interacción con otros, incluso desconocidos, que validarán la relación o las acciones en función de los comentarios e interacciones online que produzcan, dejando por fuera la interacción con la pareja real.
  • Se crean escenarios a partir de la imaginación desbordada ante las publicaciones ambiguas, que llevan a crear escenas de ficción, intensificando celos y ansiedades.

La simbología de los emojis en la pareja

Lo que se pone en juego ante cada publicación y las posteriores reacciones no es el ícono digital en sí mismo. Soledad Dawson explicó que hay toda una simbología y significación de los emojis, y muchas veces está establecido o implícito en las parejas qué se puede y qué no se puede utilizar. “Los emojis en sí no son prohibidos, sino hasta tanto se les otorga un sentido específico”, aseguró.“Con las redes sociales la vida privada es más pública que nunca", dijo Soledad Dawson. Foto ilustración Shutterstock.“Con las redes sociales la vida privada es más pública que nunca”, dijo Soledad Dawson. Foto ilustración Shutterstock.

Más de una vez se advierte, por ejemplo, en los programas de espectáculos, el presunto análisis de posteos de famosos destacando los corazones, los fueguitos o demás reacciones, casi como sinónimo de un vínculo sexoafectivo. Al menos en principio, parece demasiado…

Dawson mencionó que, “dependiendo del ámbito, los emojis tienen diferentes connotaciones. Los fueguitos y la carita babeando juntos implican -según los expertos en redes- un gran deseo, atracción intensa o que algo es muy atractivo o ardiente. El fuego implica atractivo o ‘en llamas’, mientras que la cara babeando puede referirse a comidas muy ricas y el antojo por ellas o también por personas. Combinados, se potencia el sentimiento de querer algo irresistible”.

Más allá de las supuestas molestias que un emoji pueda provocar, “pensando en que una relación implica un contrato, implícito o explícito, y se basa en la posibilidad de una comunicación fluida y sincera, en la que cada quien pueda expresar sus necesidades y deseos, no entraría en la categoría de ‘sanidad’ la prohibición o el permiso de expresión o de publicación en las redes”, agregó la vocera del Hospital Italiano.

Por el contrario, lo que sí es saludable y necesario, afirmó, es “dialogar para establecer límites de respeto mutuo, confianza y privacidad, buscando acuerdos sobre qué es lo que a cada uno le favorece o lo deja tranquilo. Si algo incomoda -sean fotos, comentarios o emojis- o si una modalidad en redes genera desconfianza, es importante discutirlo”.Es saludable y necesario dialogar para establecer límites de respeto mutuo. Foto ilustración Shutterstock.Es saludable y necesario dialogar para establecer límites de respeto mutuo. Foto ilustración Shutterstock.

En ese sentido, destacó: “El diálogo abierto es clave para encontrar otras maneras, no imposiciones. Si la exigencia del cambio se produce por control, por limitar la libertad, por ocultar algo y por celos extremos, forzar las modificaciones puede ser tóxico y no será solución para la inseguridad subyacente; por el contrario, potenciará más escenas de control y celos”.

El diálogo: la clave para lo que agrada y también para lo que molesta

La psicóloga y sexóloga Ana Blanc, por su parte, sostuvo que las redes están teniendo un impacto muy grande en las emociones, algo que se advierte en todos los vínculos, familias y amistades incluidas.

“Específicamente en el tema pareja las redes toman una dimensión muy particular, generando mucha ansiedad y paranoia”, afirmó, al tiempo que enfatizó que “las reacciones pueden tener un significante muy subjetivo para cada cual”.“Hay que mostrar apertura para generar una conversación sincera”, dijo la psicóloga Ana Blanc. Foto ilustración Shutterstock.“Hay que mostrar apertura para generar una conversación sincera”, dijo la psicóloga Ana Blanc. Foto ilustración Shutterstock.

La imposición o la prohibición no son soluciones ante estas situaciones. “La idea no es cambiarlo porque al otro le molesta, sino entender cómo lo significa, lo que le genera, y establecer acuerdos donde ambos trabajen en lo personal sus inseguridades a la vez que se cuidan como vínculo, empatizan y son responsables afectivamente”, destacó.

Si a uno o ambos miembros de la pareja les gusta y los hace felices recibir determinados emojis –sean fueguitos, corazones u otros- hay que poder decirlo, explicitarlo, señaló Blanc. Del mismo modo, enfatizó, es necesario hablar abiertamente de lo que duele: “Hay que mostrar apertura para generar una conversación sincera”.

La sexóloga resaltó que es fundamental “comunicar lo que siento; si algo me genera inseguridad o dolor, explicitarlo. Y si quiero saber qué piensa mi pareja de poner determinado emoji o de recibirlo, preguntarlo con apertura y sin juicio”.

Sin embargo, aclaró: “Comunicar lo que siento con algo no implica que la persona tenga que hacer lo que yo quiero, sino que lo podamos hablar y decidir juntos, respetando lo máximo posible lo que sentimos, deseamos y necesitamos”.

Dawson coincidió y recomendó que la charla se dé sin acusaciones, sino explicando qué sentimientos o sensaciones causa la interacción en cuestión. “Aquí no hay leyes universales, sino que se va forjando el modo en función de cada pareja y lo que construyen entre ellos”, manifestó.Corazones y fueguitos, en el centro de la polémica. Foto ilustración Shutterstock.Corazones y fueguitos, en el centro de la polémica. Foto ilustración Shutterstock.

Y cerró: “La clave está en la posibilidad de sostener la comunicación para establecer límites claros y acuerdos sobre lo que es aceptable compartir, evitando la vigilancia excesiva que genera conflictos y resentimiento y potencia los celos y las relaciones ‘tóxicas’”.

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