La actividad comercial atraviesa un momento crítico en distintas provincias del país, donde la caída sostenida de las ventas comenzó a traducirse en cierres de locales, aumento del desempleo y mecanismos de emergencia para evitar despidos. En lo que va de 2026, el escenario se volvió especialmente preocupante en ciudades como Río Gallegos, Posadas y Roque Sáenz Peña, donde comerciantes, cámaras empresarias y sindicatos advierten que la situación ya no es coyuntural, sino estructural.
En la capital de Santa Cruz, Río Gallegos, el dato que encendió todas las alarmas es contundente: en los primeros días del año cerró, en promedio, un comercio por día. La cifra surge de un relevamiento conjunto entre el municipio y la Cámara de Comercio, Industria y Afines, presentado en una reunión de la que participaron autoridades locales y referentes del sector privado. Según la información oficial, en apenas seis días se registraron seis bajas comerciales, una tendencia que continúa en ascenso y que podría ser incluso mayor, ya que no todos los negocios realizan el trámite formal de cierre.
Los rubros más golpeados son aquellos directamente vinculados al consumo diario, como indumentaria, cafeterías y gastronomía. Desde el área de Comercio municipal señalaron que la contracción del gasto impacta de lleno en estos sectores, que dependen del movimiento cotidiano de la ciudad. El cuadro se agrava si se tiene en cuenta que Río Gallegos exhibe hoy la tasa de desempleo más alta de la Patagonia, con un 10,8%. Un informe del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco indicó que la desocupación creció un 5,6% interanual y calificó el fenómeno como un “deterioro estructural significativo”, es decir, un problema profundo y persistente.
En Posadas, capital de Misiones, la crisis se expresó a través de canales formales. Al menos cuatro empresas tradicionales iniciaron un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, una herramienta legal que habilita suspensiones y reducciones salariales para evitar despidos o cierres definitivos. Las firmas pertenecen a rubros diversos —colchonería, frigorífico, comercio de regalos y refrigeración— y concentran cerca de 300 puestos de trabajo.
Desde el Centro de Empleados de Comercio advirtieron que las compañías buscan reducir hasta un 30% los salarios o alivianar cargas patronales frente a una fuerte caída de ventas. El sindicato alertó además sobre nuevas formas de precarización laboral, como la incorporación de personal bajo esquemas cooperativos para reducir costos. Según datos gremiales, en los últimos dos años el comercio posadeño perdió alrededor del 30% del empleo formal, una cifra que refleja la profundidad del problema.
La situación también se replica en Chaco. En Roque Sáenz Peña, conocida como la Capital del Algodón, cerraron en las últimas semanas varios comercios de distintos rubros, entre ellos una sucursal de un supermercado mayorista, locales de atención permanente, una concesionaria de autos y un negocio dedicado a equipamiento gastronómico. Desde el sector empresario señalaron que la combinación de ventas en caída y altos niveles de morosidad volvió insostenible la continuidad de muchos emprendimientos.
Referentes de la Federación Económica del Chaco y de CAME coincidieron en que 2025 ya había sido un año negativo y que la tendencia se profundizó en este inicio de 2026, impulsada por la pérdida de poder adquisitivo. Comerciantes locales agregaron que la apertura de importaciones agravó el panorama para la producción nacional, especialmente en el interior del país, donde muchas pymes no logran resistir la contracción del mercado.
Fuente: Ámbito







