Por Javier Horacio Fabre
Concejal de la Ciudad de Córdoba
Convencional Nacional UCR
Porque rompió el molde del ídolo que nos vendieron como dogma. El que necesitaba del barro para ser pueblo.
Durante décadas nos arrodillaron ante altares decandentes: el resentimiento glamoroso de Eva, la épica autodestructiva de Maradona, la revolución de cotillón de Solari…
Espejos rotos donde mirarnos para no vernos.
Y aparece Messi. Y no pide perdón por existir.
Sin escándalos ni resentimientos. Messi no necesita ser un mártir para ser eterno.

Por eso les duele. Porque Messi no vino a salvarnos. Vino a demostrar que estábamos rotos por elección. Que la Argentina del fracaso épico fue siempre una excusa para no exigirnos grandeza.
El mito de la Argentina rota se cae a pedazos en niños y jóvenes. Y eso, para los que construyeron su identidad en la decadencia, les duele.
Les duele Messi.








