
Escribe: Profesor Roberto Salinas
Agosto de 1974
Días antes se escuchaban relatos de que había guerrilleros o extremistas en la zona del “Jumeal”, entre San Antonio y Piedra Blanca, alrededor del río del Valle. Esa mañana del lunes 12 de Agosto de 1974, en la escuela, nos dice la Directora y maestras de la Escuela de San Antonio (yo iba a 4º Grado) que fuéramos rápidamente a nuestras casas, porque andaban guerrilleros cerca y podrían colocar bombas en la escuela (ya se sabía que en distintas ciudades del país habían explotado bombas en escuelas e iglesias).
Regresamos rápido a casa con otros compañeros de grado y de la escuela. Cuando llego a casa, en el carril de San Antonio, estaban mis tíos y abuelos con otros vecinos afuera de las casas y mirando hacia la Capilla del Rosario (que desde mi casa, en San Antonio, a 200 metros de la curva de El Hueco, se ubica a unos 2.500 metros en línea recta hacia al NO).
Dejo los útiles y me saco el guardapolvo, y de inmediato me siento en el “palo de la abuela”, junto a mis tíos. Todos comentaban que en las lomas de la Capilla del Rosario estaban acorralados los “extremistas”.
De imprevisto apareció un avión de tamaño mediano que aparentemente intentaba aterrizar usando la Ruta 1 como pista. Por frente de mi casa en la ruta 41 pasaban las camionetas azul y blancas que tenía la Policía, que estaban cerradas con una cúpula que impedía ver adentro.
Se empezaron a escuchar disparos de armas de fuego, tipo ametralladoras. Y llegó un helicóptero que ametrallaba la zona ubicada en las lomas de detrás de la Capilla del Rosario.
Era como una película (de Vietnam, que vería después), los estruendos de los disparos, en especial de las ametralladoras se escuchaban nítidamente. Toda la gente se asombraba de lo que estaba sucediendo. Algunos curiosos cruzaban el canal y los potreros y todos decían que era muy imprudente lo que estaban haciendo. Pasado el mediodía, se seguían escuchando los disparos y el helicóptero sobrevolando la zona.
Con mis 9 años, apenas podía entender qué estaba pasando. Ahora la Historia se sigue escribiendo.







