La imagen de un soldado israelí que golpea con un mazo una figura de Jesucristo en el sur del Líbano ha generado numerosas condenas, en un caso por el que el primer ministro de Israel prometió “medidas severas”.
Los vecinos de la localidad libanesa de Debel aseguran que el crucifijo estaba frente a la casa de una familia en ese lugar que ha quedado en medio de los combates del ejército israelí contra la milicia chiita de Hezbolá.
El sacerdote Fadi Flaifel, líder de la congregación cristiana de Debel, le dijo a la BBC que rechazaban “totalmente la profanación de la cruz, nuestro símbolo sagrado, y de todos los símbolos religiosos”.
“Va en contra de la declaración de derechos humanos y no refleja civismo”, expresó. Aseguró que ya se habían producido actos similares anteriormente.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró en X que estaba “atónito y entristecido” tras enterarse de que “un soldado de las FDI dañó un ícono religioso católico en el sur del Líbano”.
“Condeno el acto en los términos más enérgicos. Las autoridades militares están llevando a cabo una investigación penal sobre el asunto y tomarán medidas disciplinarias severas y adecuadas contra el infractor”, añadió.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) dijeron que analizaban el incidente “con gran severidad y enfatizan que la conducta del soldado es totalmente incompatible con los valores que se esperan de sus tropas”.
Las FDI afirmaron que “se tomarán las medidas adecuadas contra los implicados” y que estaban colaborando con la comunidad cristiana para “devolver la estatua a su lugar”.







