Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren solicitaron penas severas para los principales imputados por la muerte del exfutbolista. Consideraron que conformaron un grupo de improvisados que abandonó al paciente y solicitaron la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna.
Los fiscales a cargo de la causa por la muerte de Diego Armando Maradona presentaron sus alegatos ante el tribunal y solicitaron penas de prisión efectiva para los profesionales de la salud imputados por homicidio simple con dolo eventual. La acusación se centró en el accionar del neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, a quienes señalaron como los máximos responsables del tratamiento médico que derivó en el fallecimiento del astro deportivo en noviembre de 2020.
El fiscal Patricio Ferrari detalló las responsabilidades individuales y apuntó directamente contra el entorno médico: “En el doble comando médico que trató a Maradona, existen dos grandes responsables: el primero es Leopoldo Luque como indiscutible médico de cabecera”. Para el neurocirujano solicitaron la pena de 12 años de cárcel, mientras que para la psiquiatra pidieron 8 años de prisión. La fiscalía también requirió 10 años para la coordinadora Nancy Forlini, 5 años para el psicólogo Carlos Díaz y 4 años para los enfermeros Ricardo Almirón y Mariano Perroni.
Durante la lectura del alegato, la fiscalía argumentó que el equipo médico ignoró de manera sistemática los síntomas que presentaba el paciente en la casa de Tigre. Ferrari fue contundente respecto al desempeño de Luque: “Hizo todo lo posible para que las cosas salgan mal. Ignoró los signos de insuficiencia cardíaca. Todos le decían que estaba hinchado y que tenía retención de líquidos. La actitud de Luque fue siempre la misma: no hacer nada”.
Las condiciones de la internación y el rol de los profesionales
La acusación fiscal describió un escenario de precariedad absoluta en la vivienda donde el exfutbolista pasó sus últimos días de vida. El Ministerio Público Fiscal remarcó que las promesas de una internación domiciliaria de alta complejidad nunca se cumplieron y que el paciente se encontraba desprotegido. Al respecto, Ferrari describió la situación de la vivienda: “Usaron un playroom que tenía una cama común y nada más. No tenía guantes, gasas, una vía, un botiquín de primeros auxilios, un desfibrilador, una ambulancia ni nada de lo que prometieron. Era un vacío puro, esa casa no tenía nada”.
Los fiscales sostuvieron que el deterioro de la salud del paciente no fue un hecho repentino, sino el resultado de un proceso que se extendió durante varias jornadas sin recibir la atención correspondiente. La fiscalía fundamentó esta postura en los informes médicos oficiales: “La Junta Médica también concluyó que Diego Armando Maradona murió luego de un periodo de agonía prolongado de 12 horas”. A partir de este dato, la acusación remarcó el desinterés de los imputados frente al cuadro clínico general.
Para los investigadores, el grupo de profesionales médicos actuó con negligencia y desprecio por la vida del paciente, al que consideraron en una situación de extrema vulnerabilidad. Ferrari cerró este tramo de su exposición con dureza: “El servicio médico fue tan ineficiente que no lo consideró ni siquiera humano”.
La absolución del clínico y la situación de la defensa
A diferencia de los pedidos de condena para el resto de los profesionales de la salud, la fiscalía solicitó que se absuelva de culpa y cargo al médico clínico Pedro Di Spagna. Según los fiscales, el profesional no formaba parte de las decisiones operativas sobre el paciente. Ferrari justificó esta decisión durante la audiencia: “Es el único que hizo lo que tenía que hacer. Di Spagna no tiene responsabilidad penal en el caso. En primer lugar, es interconsultor. En segundo lugar, porque no tuvo ni potestad ni decisión para encaminar la salud del paciente”.
Por su parte, el fiscal Cosme Iribarren analizó la historia clínica del paciente y refutó los argumentos de las defensas, que intentaban catalogar el deceso como un evento súbito e inevitable. Iribarren explicó la complejidad del cuadro: “Diego Maradona no era un paciente sano que solamente atravesaba un pos-operatorio quirúrgico por el hematoma subdural. No era precisamente un toro, como uno de los imputados deba a sus allegados; era un paciente complejo y tenía antecedentes médicos de todo tipo, un historial médico que necesitaba una mirada integral y en conjunto”.
Tras la finalización de los alegatos de los fiscales, el juicio continuará con las exposiciones de las querellas y luego será el turno de los abogados defensores de los siete acusados, quienes dispondrán de un tiempo delimitado para presentar sus descargos finales ante el tribunal.
Fuente: TN








