Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que llevaron adelante una serie de bombardeos en el sur del Líbano durante las últimas 24 horas, en los que, según indicaron, fueron destruidas unas 50 infraestructuras vinculadas al grupo Hezbollah.
De acuerdo al comunicado oficial, los ataques se realizaron principalmente desde el aire y tuvieron como objetivo instalaciones consideradas estratégicas. Entre ellas, mencionaron cuarteles operativos, edificios utilizados con fines militares y otros puntos que, según el ejército israelí, eran empleados para planificar y ejecutar acciones contra sus fuerzas y territorio.
En el mismo informe, señalaron que también fueron abatidos combatientes que se encontraban operando en zonas cercanas a tropas israelíes desplegadas en la región. Además, denunciaron que Hezbollah respondió con el lanzamiento de varios cohetes hacia posiciones israelíes, aunque estos impactaron en áreas abiertas y no activaron sistemas de alerta.
Los bombardeos se concentraron en distintos distritos del sur libanés, entre ellos Nabatieh, Tiro, Jezzine, Sidón y Bint Jbeil. En paralelo, las autoridades militares israelíes emitieron nuevas órdenes de evacuación para varias localidades de la zona, instando a los residentes a alejarse al menos un kilómetro de sus viviendas ante la continuidad de las operaciones.
Este recrudecimiento de las acciones ocurre en medio de una tregua vigente desde el 17 de abril, que buscaba abrir una instancia de negociación entre ambas partes. Sin embargo, el proceso diplomático permanece estancado. El presidente libanés, Joseph Aoun, insiste en la necesidad de consolidar un alto el fuego antes de retomar el diálogo con Israel, pese a la presión internacional.
En este contexto de creciente tensión, desde Irán también surgieron advertencias. El subcomandante militar Mohammad Jafar Asadi aseguró que es “probable” una reanudación del conflicto con Estados Unidos, al considerar que las negociaciones no avanzan y que Washington no cumple con los compromisos asumidos.
Las declaraciones se suman a otras voces del entorno iraní que destacan el posicionamiento militar del país, en un escenario regional cada vez más inestable y con múltiples frentes abiertos.







