El 13 de agosto de 1926, en Birán, provincia de Oriente, Cuba, nacía un hombre que sacudió la política internacional de la segunda mitad del siglo XX, cuyas ambiguas convicciones extremistas generaron amores y odios, ese día llegaba al mundo Fidel Castro.
Bautizado con el nombre de Fidel Alejandro Castro Ruz, a muy temprana edad se manifestó su inusual inteligencia, gracias a ello inició sus estudios primarios con solo 4 años. Las autoridades recomendaron a sus padres que lo enviaran a un colegio más exigente, Ángel y Lina hicieron un gran esfuerzo para costear sus estudios en Santiago de Cuba. Fueron años muy duros para Fidel, pasó su juventud en la miseria y sufriendo hambre, pero nada detuvo su progreso académico. En 1945 ingresó en la Universidad de La Habana donde se diplomó en Derecho, aunque para ampliar sus conocimientos también estudió Derecho Diplomático y Ciencias Sociales
En sus años universitarios accedió a textos de pensadores internacionales que despertaron su interés en la política a tal punto de presentarse como candidato a diputado por el Partido del Pueblo Cubano. Cuando el general Fulgencio Batista encabezó un golpe de estado que anuló las elecciones Castro denunció a los perpetradores el golpe ante los Tribunales Constitucionales Cubanos. La justicia presionada por Batista rechazó la demanda, fue en ese momento que Castro tomó la decisión de abrazar la lucha armada.
Castro y su hermano Raúl se sumaron al grupo revolucionario ‘Abel Santamaría’ que el 26 de julio de 1953 intentaría tomar el arsenal del Cuartel Moncada situado en Santiago de Cuba. El asalto fracasó, la mayoría murió en el intento o fueron fusilados. Castro y los demás cabecillas fueron encarcelados para ser interrogados y mostrarlos como trofeos. Solo 22 meses después fue indultado y eligió el exilio, primero en los Estados Unidos y finalmente en México. Allí fundó el “Movimiento 26 de Julio” y comenzó a organizar un grupo de combatientes para derrocar a Batista.
Financiado por el abogado Aureliano Sánchez Arango, el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma, Castro y otros 81 hombres partieron rumbo a Cuba. El desembarco fracasa y se produce un enfrentamiento con las fuerzas de Batista, los escasos sobrevivientes se refugian en la Sierra Maestra donde se reorganizaron y fueron sumando adeptos. Dos años después Fidel Castro acompañado por su hermano Raúl, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, lideran las batallas definitivas por tomar el control de la Isla, hecho que se consuma el 1 de enero de 1959.
En 1961, hace un acto público en el que proclama a Cuba como estado socialista, en ese acto simbólicamente muere el revolucionario y nace el dictador. Con Camilo Cienfuegos muerto en un accidente aéreo, Guevara era de quién esperaba apoyo incondicional, pero este tenía otros planes, se puso a trabajar a la par del pueblo en las cosechas y lo presionaba para elaborar un cronograma que pusiera una fecha para devolver el poder al pueblo. Fidel fue posponiendo esos planes con la excusa de la crisis de los misiles, del bloqueo y de los intentos de invasión por parte de los Estados Unidos. La muerte de Guevara en 1967 sepultó esa esperanza.
Los avances sociales logrados por Castro casi sin recursos y con apenas unas migajas por parte de la URSS son motivo de respeto, estudio y admiración. Cuba llegó a niveles escandinavos de alfabetización, mortalidad infantil y excelencia universitaria, pero a costo de pérdida de libertades de expresión, de prensa y de voto, propia de países subsaharianos. Castro logró que Cuba mantuviera los logros sociales durante décadas, pero su crecimiento económico fue casi nulo provocando un estancamiento endémico.
En 2008, con su salud muy deteriorada dejó la presidencia en manos de su hermano Raúl, aunque mantuvo la de Primer Secretario del partido Comunista Cubano hasta 2011. Pese a que, a lo largo de su vida sufrió 638 intentos de asesinato, murió a los 90 años por causas naturales. Su figura nunca pasa desapercibida y provoca reacciones extremas, o se lo ama sin ningún espíritu crítico o se lo defenestra sin considerar sus logros.








