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Fiambalá: acusan al Gobierno de Catamarca de exponer a miles de niños y docentes a la ola polar más cruda del año

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Informe: Multimedios El Abaucán Digital

Con temperaturas bajo cero, escuelas sin calefacción, alumnos que caminan kilómetros para llegar a clases y un desesperado pedido de suspensión ignorado por las autoridades, crece la indignación de las familias: «No podemos poner en riesgo la salud de nuestros hijos».

La ola polar que azota al oeste catamarqueño desató una de las mayores polémicas del año en materia educativa. Mientras el Servicio Meteorológico y Defensa Civil advierten sobre temperaturas extremas y sensación térmica bajo cero, miles de niños, adolescentes, docentes y personal escolar deberán concurrir nuevamente a las aulas por decisión de las autoridades educativas provinciales, pese al desesperado pedido de padres y comunidades educativas para suspender temporalmente las clases presenciales.

Durante las últimas horas del miércoles, decenas de padres de alumnos de todos los niveles educativos hicieron llegar su preocupación a la redacción de Multimedios Abaucán, manifestando su profundo malestar con el Ministerio de Educación de Catamarca por no escuchar ni responder las notas presentadas formalmente por distintas instituciones solicitando que, mientras persista la ola polar, las clases se dicten de manera virtual para proteger la salud de estudiantes y docentes.

Uno de los pedidos más contundentes fue elevado por la Comisión de Padres de la Escuela Secundaria N° 17 de Fiambalá al Supervisor Pedagógico de la Zona VII, Omar Francisco Villagrán. En la nota, fundamentaron la solicitud en la alerta amarilla por bajas temperaturas emitida por Defensa Civil y en el grave riesgo que representa para los estudiantes, especialmente para aquellos que diariamente recorren largas distancias para llegar a clases. También advirtieron que, en Fiambalá, el viento se intensifica durante la tarde, disminuyendo aún más la sensación térmica y exponiendo a los alumnos a condiciones climáticas extremadamente adversas.

Sin embargo, el pedido fue desestimado e ignorado. Horas después, los establecimientos educativos comenzaron a comunicar que este jueves las clases serían normales y presenciales por directivas de la superioridad, decisión que desató una ola de indignación en las redes sociales y entre las familias.

La realidad golpea con mayor dureza a los estudiantes de las zonas rurales del norte fiambalense, donde las temperaturas durante las primeras horas de la mañana superan los -5°C. Allí, muchos niños deben caminar varios kilómetros para llegar a la escuela soportando el intenso frío, mientras otros lo hacen en bicicleta, motocicleta o en algún vehículo particular cuando tienen esa posibilidad o suerte. En Fiambalá no existe transporte público para estudiantes ni docentes, por lo que cada jornada escolar implica un verdadero sacrificio.

A esa situación se suma otra preocupación que los propios padres consideran inadmisible: numerosas escuelas continúan sin sistemas adecuados de calefacción. Las aulas permanecen prácticamente tan frías como el exterior, obligando a alumnos y docentes a permanecer durante varias horas soportando temperaturas extremadamente bajas por esa carencia.

La problemática también afecta a quienes cursan estudios superiores. Los alumnos del Instituto de Estudios Superiores Fiambalá (IESF) viajan diariamente desde Palo Blanco, Medanitos, Saujíl e incluso Tinogasta, recorriendo entre 15 y 50 kilómetros -solo de ida- para asistir a clases. Muchos regresan durante la noche, precisamente cuando el frío alcanza su mayor intensidad.

El malestar también quedó reflejado en las redes sociales. Uno de los mensajes que rápidamente comenzó a viralizarse resume el sentimiento de gran parte de la comunidad educativa: «El frío no se discute, se vive. No pedimos faltar. Pedimos que se priorice nuestra salud y la de nuestras familias. Estudiar también es hacerlo en condiciones dignas y seguras.»

En la misma línea, Sonia Clara Díaz expresó públicamente su preocupación, solicitando que las autoridades actúen con sensibilidad, empatía y razonabilidad frente a una situación climática excepcional, priorizando la integridad física de estudiantes, docentes y personal educativo, especialmente de quienes deben recorrer largas distancias o asistir a establecimientos que no cuentan con condiciones adecuadas de calefacción.

Según pudo conocer Multimedios Abaucán, inicialmente el Nivel Primario había dispuesto la suspensión de las clases presenciales para pasar a modalidad virtual. Sin embargo, esa decisión fue revocada horas después y se ordenó el regreso a las aulas en todo el departamento Tinogasta. En tanto, los niveles Secundario y Superior nunca hicieron lugar al pedido formulado por padres y tutores.

Frente a este escenario, muchas familias adelantaron que, por decisión propia, no enviarán a sus hijos a clases. Sostienen que ninguna obligación administrativa puede estar por encima de la salud y que no están dispuestas a exponer a niños y adolescentes a una ola polar cuando las propias escuelas no reúnen las condiciones mínimas para afrontar temperaturas extremas.

A ello se suma otra preocupación que las familias plantearon con firmeza ante este medio: aseguran que, si los chicos se enferman como consecuencia de la exposición al frío, muchas veces los hospitales públicos no cuentan con todos los medicamentos o recursos necesarios para atender adecuadamente los cuadros respiratorios, situación que incrementa la incertidumbre y el temor de quienes sienten que primero se les exige asistir a clases y luego deben enfrentar prácticamente solos las consecuencias.

Los padres aclaran que su reclamo no es contra los directivos ni contra los docentes, quienes también deben soportar y padecer las mismas condiciones climáticas. El pedido está dirigido exclusivamente a las autoridades que tienen la responsabilidad de decidir y que, según sostienen, deberían contemplar la realidad que viven miles de estudiantes del oeste catamarqueño.

Mientras tanto, la exigencia de las familias es clara: suspensión temporal de las clases presenciales mientras dure la ola polar, continuidad pedagógica mediante modalidad virtual y un plan urgente para climatizar las escuelas que, año tras año, continúan enfrentando los inviernos más crudos sin la infraestructura necesaria para garantizar condiciones dignas de enseñanza.

Porque, como expresa una de las frases que más se repite entre estudiantes, docentes y padres, «la empatía también debería formar parte de cada decisión, porque cuando se escucha a quienes viven la realidad, se decide mejor».

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