El 27 de octubre de 1992, en un nauseabundo baño público japonés de Sasebo, norte de Nagasaki, se producía un crimen de odio por orientación sexual que cambiaría para siempre los reglamentos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, ese día era brutalmente asesinado el marinero Allen Schindler.
Desde la misma guerra de independencia de los Estados Unidos, las estructuras militares tipificaban a ciertos actos sexuales como delitos. Por aquellos años, cualquier práctica sexual contranatural, indecente o inmoral que no tuviera la reproducción como fin era calificada por los códigos civiles y militares como sodomía y eran severamente castigados. Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas estadounidenses endurecieron los filtros de reclutamiento con intimidantes interrogatorios. Basándose en leyes del siglo XIX, durante los siguientes 40 años, más de 10 mil efectivos militares fueron echados de las fuerzas armadas sin derecho a pensiones.
En 1957 se elabora un documento secreto llamado ‘El informe Crittenden’ donde se detalla que los identificados como homosexuales no presentaban ningún riesgo para la seguridad y el funcionamiento de una fuerza militar, o no más que cualquier heterosexual, por lo que no encontraba indicios racionales para excluirlos del servicio. Pese a esto, no hubo cambios en el proceso de selección y castigo para los homosexuales. Esto fue aprovechado por miles de jóvenes estadounidenses que se declaraban homosexuales para librarse de servir en la Guerra de Vietnam. Pero 150 años de historia militar cambiarían en octubre de 1992.
Allen Schindler era un marino de 22 años oriundo de Chicago que ingresó a la Marina de los Estados Unidos movido por su patriotismo. Fue asignado a la tripulación del buque de asalto anfibio USS Belleau Wood sin saber que se estaba subiendo a un infierno flotante. A pocos días de embarcar, su homosexualidad comenzó a ser notada por un par de compañeros de tripulación. Comenzó a sufrir acosos puntuales como la vandalización de su casillero o recibir notas con frases como; ‘Hay un maricón en este barco y debe morir’. Como la mayor parte de la tripulación aún ignoraba su condición sexual decidió soportar los abusos para no generar más conflictos.
Cuando el USS Belleau Wood inició un viaje hacia la ciudad japones de Nagasaki la situación se salió de control y Schindler desbordado cometió un error que le costaría la vida. Agobiado por los acosos y a modo de desahogo, en su escala en Pearl Harbor, emite un mensaje por radio en clave ‘2-Q-T-2-B-S-T-R-8’ creyendo que solo sus colegas homosexuales lo descifrarían. El ‘2-Q-T-2-B-S-T-R-8’ debía ser interpretado como ‘too cute to be straight’ (demasiado lindo para ser heterosexual). El problema fue que, por la banda utilizada, el mensaje se transmitió a toda la flota del Pacífico.
Allen Schindler fue citado para una audiencia disciplinaria con las autoridades del USS Belleau Wood. Le aseguraron que era un proceso de rutina y que no habría un castigo severo, pero el problema fue que la audiencia se realizó ante toda la tripulación del barco. Cuando la homosexualidad de Schindler se hizo pública la reunión terminó en escándalo. El joven Allen fue puesto en licencia restrictiva para protegerlo de los miembros más homofóbicos de la tripulación. Allen Schindler pidió la baja inmediata del servicio y ser dejado en el siguiente puerto seguro pero el capitán, asesorado por el almirantazgo se lo negó.
El USS Belleau Wood llegó al puerto de Sasebo, prefectura de Nagasaki y a excepción de Schindler, toda la tripulación fue licenciada por varios días. El 23 de octubre, Allen recibió permiso para bajar del barco, recién se animó a hacerlo 4 días después. Creyó erróneamente que caminar libremente por territorio japonés lo mantendría seguro. Esa misma noche fue asesinado.
Enterados que Schindler había descendido del barco, Terry Helvey, miembro del departamento meteorológico de la nave y el marinero Carlos Vins iniciaron la cacería de Allen. Lo encontraron esa misma noche en un parque de la ciudad de Sasebo. Lo redujeron y lo arrastraron hasta un baño público donde lo asesinaron de manera brutal. Con sus botas militares, Helvey lo pateó hasta romperle 8 costillas y mutilando todos sus órganos, apoyó la cabeza de un Schindler moribundo contra el inodoro y le dio 4 pisotones que le destrozaron la cabeza. En ese mismo instante se puso en marcha una inimaginable maquinaria para ocultar el crimen.
El cuerpo de Schindler fue llevado al USS Belleau Wood para eludir a las autoridades japonesas, se envió un apurado y desprolijo mensaje a la madre de Allen diciendo que su hijo había muerto en una riña en un bar, se colocó su cuerpo en un ataúd reglamentario y se lo envió a los Estados Unidos. Cuando el cuerpo de Allen Schindler llegó a los Estados Unidos, Dorothy Hajdys, su madre, pidió expresamente que abrieran el ataúd. La marina intentó por todos los medios impedírselo, pero ella insistió. Nadie podía creer que aquello alguna vez haya sido un ser humano, el cuerpo destrozado de Allen solo fue reconocido por un tatuaje en un brazo. Dorothy Hajdys y los amigos locales de Allen llevaron el caso a los medios y era cuestión de tiempo para que la verdad saliera a la luz.
Pese a los esfuerzos del Pentágono, Carlos Vins sucumbió y contó todo lo ocurrido en Japón. Terry Helvey fue enjuiciado y condenado a cadena perpetua en una prisión militar. Carlos Vinis solo fue castigado con 2 meses de arresto. Por su parte, el capitán del USS Belleau Wood fue retirado de servicio por intentar ocultar el crimen.
La repercusión pública del asesinato de Allen Schindler obligó al flamante presidente Bill Clinton a sancionar la ley; ‘Don’t ask, don’t tell’ (No preguntes, no digas) que prohibía a cualquier homosexual o bisexual revelar su orientación sexual o hablar de cualquier relación homosexual mientras estuviesen sirviendo en el ejército. Esto, lejos de ser un triunfo, era una aplastante derrota ya que no cambiaba en nada las políticas internas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y obligaba a los homosexuales y lesbianas en servicio a esconderse y ocultarse. En 2010, por iniciativa del presidente Barak Obama, el senado derogó la ley. En su discurso de promulgación, Barak Obama dijo; ‘A partir de ahora, no tendremos que pedir a miles de personas que vivan una mentira para servir al país que tanto aman. El sacrificio, el valor y la integridad ya no vendrán determinados por la identidad sexual, como no vienen determinados por la raza o el género’.








