Al salir este martes por la noche de la residencia pontificia de Castelgandolfo, el papa León XIV se detuvo unos momentos ante la prensa y, en una declaración que hizo primero en italiano y luego, en inglés, consideró “inaceptable” la amenaza lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra todo el pueblo de Irán e invitó a todos a rezar y a pedirle a las autoridades que trabajen para ponerle fin a este peligroso conflicto. Además, consideró la actual guerra “injusta” y recordó que atacar infraestructuras civiles es contrario a las leyes internacionales, un mensaje evidentemente directo al presidente de su país.
Trump lanzó una fuerte amenaza horas antes de que venza, hoy a la 21 (hora argentina) un ultimátum al régimen iraní para que reabra el estrecho de Ormuz. “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, escribió en su cuenta de Truth Social.
El papa León XIV evidentemente estaba al tanto y fue justamente por esto que quiso levantar su voz, más crítica que nunca. “Hoy, como todos sabemos, ha habido esta amenaza contra todo el pueblo de Irán. Esto verdaderamente no es aceptable: aquí hay claramente cuestiones de derecho internacional y mucho más”, indicó, al hablar ante los periodistas que lo esperaban a la salida de la residencia, que habían sido advertidos de una probable declaración del Papa.
“Es una cuestión moral para el bien de todo el pueblo. Y quisiera invitar a todos a pensar, con el corazón, verdaderamente, en tantos inocentes —tantos niños, tantos ancianos—, totalmente inocentes, que serían ellos también víctimas de esta escalada de una guerra que ha comenzado ya desde hace varios días”, añadió. “Volvamos al diálogo, a las negociaciones, tratemos de ver cómo resolvemos los problemas sin llegar a este punto… En cambio estamos aquí y tenemos que rezar mucho: quisiera invitar a todos a rezar, pero también a comunicar quizás a través de los diputados, con las autoridades, para decir que no queremos la guerra, queremos la paz. Somos un pueblo que tenemos una gran necesidad de paz en el mundo”, sumó.
Al repetir en inglés el mismo concepto, enseguida después, el Papa fue más allá. Recordó que en el mensaje pascual del domingo pasado invitó a buscar la paz y a rechazar la violencia y la guerra y “especialmente una guerra que mucha gente ha dicho que es una guerra injusta y que sigue escalando y que no está resolviendo nada”, remarcó. “De hecho, tenemos una crisis económica mundial, una crisis energética, una situación de gran inestabilidad en Medio Oriente, que sólo está provocando más odio alrededor del mundo”, planteó. “Por eso, volvamos a la mesa de negociaciones, hablemos, busquemos soluciones de forma pacífica”, reiteró, en su lengua materna. “Y recordemos especialmente a los inocentes, a los niños, los ancianos, los enfermos, tanta gente que ya se ha convertido y que se convertirá en víctimas de este estado de guerra y recordemos que los ataques a las infraestructuras civiles están en contra de la ley internacional y, además, son también una señal del odio, de las divisiones, de la destrucción de la que es capaz el ser humano. Y que todos queremos trabajar por la paz, la gente quiere la paz”, insistió, al pedir de nuevo una movilización para que las autoridades oigan este clamor.
Las declaraciones de León XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos, no fueron las primeras en las que alude claramente a la guerra “preventiva” conjunta lanzada contra Irán el 28 de febrero pasado por Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que ha trastocado al mundo.
Como él mismo recordó, durante su primera Semana Santa, el Pontífice lanzó sendos llamados a hacer cesar las armas a quienes tienen la responsabilidad de desatar guerras.
“¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, pidió, en su primer mensaje pascual y bendición “urbi et orbi”, a la ciudad y al mundo, que pronunció desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el domingo pasado.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos”, lamentó.
Ya antes de la declaración del Papa de este martes, un claro mensaje al inquilino de la Casa Blanca, en otro fiel reflejo del momento dramático, los obispos estadounidenses también lo interpelaron, en línea con su jefe máximo.
“Hago un llamado al presidente Trump para que se aleje del precipicio de la guerra y negocie una solución justa en aras de la paz y antes de que se pierdan más vidas”, pidió el arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Ante la amenaza de la escalada, Coakley recalcó los llamamientos a la paz realizados por el Pontífice durante la Pascua, e invitó a los fieles a unirse a la vigilia de oración por la paz convocada por él para el próximo sábado, 11 de abril.
El martes de la semana pasada al salir de la residencia de Castelgandolfo -en las afueras de Roma, donde suele tomarse el día para hacer un poco de deporte-, el papa León también habló de la guerra y, por primera vez, negro sobre blanco, mencionó a Trump.
“Me han dicho que el presidente Trump declaró recientemente que le gustaría poner fin a la guerra”, dijo el Pontífice. “Ojalá esté buscando una salida. Ojalá esté buscando una manera de disminuir la violencia y los bombardeos, lo cual contribuiría significativamente a erradicar el odio que se está generando y que aumenta constantemente en Medio Oriente y en otros lugares”, afirmó, tras una pregunta que le hizo el vaticanista de CNN, en inglés.
“Sin duda, continuaré haciendo este llamado a todos los líderes del mundo y les diré: vuelvan a la mesa de diálogo. Busquemos soluciones a los problemas. Busquemos maneras de reducir la violencia que estamos fomentando. Que la paz, especialmente en Pascua, reine en nuestros corazones”, auspició, un llamado que fue una constante desde que fue electo como sucesor del papa Francisco, el 8 de mayo pasado.







