El partido de la oposición venezolana liderado por la exdiputada exiliada y premio nobel María Corina Machado movilizó la semana pasada a voluntarios por todo el país para recaudar donaciones para los sobrevivientes del terremoto que se han quedado sin hogar, pero se encontró con un obstáculo inesperado: la Policía Nacional.
El jueves, Heidy Loicett, una de las líderes del partido de la oposición, Vente, estaba bajo una lona azul en una acera en Portuguesa —un estado a unos 440 kilómetros de la zona del desastre— mientras la gente se acercaba con todo tipo de artículos, como pañales, agua embotellada y ropa usada. Dijo que la policía también se acercó.
Varios agentes de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela y funcionarios de la agencia federal de Protección Civil intentaron poner fin a la campaña benéfica, explicó en una entrevista telefónica tras el incidente, y añadió que le dijeron que todas las donaciones tenían que canalizarse a través del gobierno federal.
Loicett dijo que le comunicaron que no podían tener un punto de recolección de donaciones y que los lugares autorizados para ello eran Protección Civil y el gobierno. En la opinión de Loicett, eso constituía persecución política.
El enfrentamiento sobre a quién le corresponde atribuirse el mérito de la ayuda humanitaria para este país devastado por los terremotos pone de relieve una batalla mucho más amplia y de alto riesgo por la supervivencia política en una Venezuela fracturada.
La semana pasada, Venezuela sufrió dos terremotos devastadores que se cobraron la vida de más de 1400 personas, apenas seis meses después de que el ejército estadounidense incursionara en el país y capturara al exlíder Nicolás Maduro. Los críticos dicen que temen que la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, politice la tragedia y utilice la respuesta al desastre para afianzar su legitimidad en un momento crítico.

El gobierno de Rodríguez, que no ha respondido a las solicitudes de comentarios, ha dicho que las autoridades están intentando imponer el orden y mantener despejadas las zonas y carreteras afectadas por los terremotos para que los convoyes de ayuda y los equipos de emergencia puedan hacer su trabajo sin obstáculos.
Además, es una regla general en política que las figuras de la oposición se apresuren a destacar cualquier falla del partido en el poder.
Rodríguez era vicepresidenta antes de que Estados Unidos capturara a Maduro y dijera que iba a dirigir el país, lo que la llevó al cargo más alto. Su permanencia depende de la aprobación del gobierno del presidente Donald Trump, y su gestión de esta crisis también supone un momento clave para Trump.
Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la alianza con Rodríguez tenía como objetivo estabilizar Venezuela y ayudar a reactivar su maltrecha economía. Es probable que la catástrofe ponga a prueba esa relación de forma severa.
Los expertos dicen que incrementar el control sobre la ayuda y sofocar los esfuerzos de ayuda de base de la oposición es una estrategia sacada de un manual autoritario de hace décadas. Según ellos, Rodríguez está apostando a que la gestión internacional de la crisis pueda enmascarar la decadencia interna del Estado y asegurar que mantenga el poder.
Esa estrategia quedó plenamente de manifiesto en un video muy difundido en el que un agente de policía parece indicar a los voluntarios dónde el Partido Socialista Unido de Venezuela, el partido gobernante, había autorizado los puntos de recolección de donaciones. A los centros de donaciones montados por la oposición en otras ciudades se les dijo que no podían colocar carteles con la leyenda “centro de acopio”, porque esas palabras solo podían usarlas los puntos de recolección autorizados por el gobierno, dijo un activista político.
María Oropeza, una funcionaria del partido Vente, dijo que le comunicaron que no podían utilizar las palabras “centro de acopio”, y que daba la impresión de que las habían registrado como marca. Según dijo, era inevitable que intentaran aprovechar esta tragedia en su beneficio para mantenerse en el poder.
Los funcionarios del partido dijeron que la policía desistió cuando la gente empezó a reunirse y a grabar videos. Los voluntarios quitaron los carteles que causaban problema y la campaña siguió adelante.
Los voluntarios de la oposición tenían previsto intentar hacer entregas en la zona del terremoto durante el fin de semana, pero las autoridades anunciaron que se prohibiría a los civiles sin autorización entrar a La Guaira —la zona costera más afectada—.

Las autoridades dijeron que la afluencia de voluntarios a la zona del desastre estaba bloqueando el tráfico, algo fundamental para el desplazamiento de la maquinaria pesada.
“Quienes no tengan funciones de salvamento o funciones de seguridad en el estado de La Guaira, por favor, abstenerse de dirigirse al estado porque están obstaculizando la circulación que necesitamos para que nuestras fuerzas militares, policías, Protección Civil, personal de bombero, rescatistas puedan llegar a la zona del desastre”, dijo Rodríguez. “Estamos en las horas críticas”.
Hizo un llamamiento a la unidad en estos momentos de crisis y ha dado la bienvenida a varias delegaciones internacionales de búsqueda y rescate, incluidas las de los gobiernos de derecha de El Salvador y Argentina.
La decisión de Rodríguez de aceptar ayuda de adversarios políticos pone de relieve un delicado equilibrio entre proyectar una imagen de gestión eficaz ante la catástrofe y, al mismo tiempo, sumar puntos políticos de cara a unas posibles elecciones, dijo Pablo Quintero, un consultor político que afirma trabajar principalmente con la oposición en Venezuela.
Quintero dijo que, ante las catástrofes, los gobiernos actúan en función de intereses políticos, y que en este caso el gobierno en el poder está actuando para ganar protagonismo y demostrar su capacidad de gestión ante la comunidad internacional, además de enviar un mensaje a la población de que han logrado unificar el país.
Pero Machado también está actuando en su propio interés, dijo.
María Corina Machado tiene una agenda política, según dijo Quintero, y agregó que los equipos de comunicación de la líder exiliada de la oposición están llevando a cabo una campaña para demostrar la incompetencia del gobierno.
Fuente: The New York Times








