En una tarde que acompañó, distintas agrupaciones y asociaciones políticas, organismos de derechos humanos y movimientos sociales se congregaron en Plaza de Mayo y, en la antesala del acto central, realizaron la lectura de un documento reivindicatorio de la lucha contra el negacionismo, por el recuerdo de las personas desaparecidas y en defensa de la democracia.
Distintos medios transmitieron en vivo el comunicado. “La memoria se defiende luchando y por eso sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles”, fueron las palabras de una de las primeras en hablar, Elia Espen, mamá de Hugo Orlando Miedan, quien fue secuestrado en febrero de 1977. “Son 30.000”, recordó.
La mujer volvió en la historia para remarcar la valentía de los jóvenes estudiantes en esos años. “El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora. Una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la reforma universitaria. No solo tu autonomía y lugar en el gobierno, sino también la gratitud de la educación superior. Lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudiantes”, afirmó.
En esa línea, Espen valoró la conciencia que tenía parte del pueblo “que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas, que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad“.
Otra disertante, estableció las conexiones que existen entre lo sucedido durante los años 70 y la actualidad en Argentina. “Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo. Llenos de alegría sueños y esperanza que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esta tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos de gobiernos de ultraderecha“, sostuvo.
Además realizó una paralelismo entre el modelo económico de Martínez de Hoz con la administración del gobierno de Javier Milei. “Basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañada de la apertura indiscriminada de las importaciones“, comparó.
“La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular al alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas“, contextualizó.
“El 24 de marzo de 1976 se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención. Fueron robados cientos de bebes, que nacieron en el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada”, siguió.
“La gran mayoría de las y los detenidos desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a los que fueron sometidos. Muchos fueron asesinados en los vuelos de la muerte. Nunca nos entregaron sus cuerpos. Por eso exigimos, como siempre, que digan dónde están“, cerró.
“Basta de demoras judiciales. Basta de privilegios y prisiones domiciliaras“, mencionaron desde el escenario en referencia a los intentos de evitar a justicia por parte parte de responsables de la planificación y ejecución de la persecución, tortura, desaparición de personas, robo de bebés.
Cuando le tocó el turno a Estela de Carlotto, apuntó contra la falta de gestión en Derechos Humanos por el actual gobierno. “Cada restitución de un nieto de las Abuelas de Plaza de mayo es la evidencia de las atrocidad que cometió el terrorismo de Estado siniestro: desapariciones, asesinatos, robo, sustracción de menores y falsificación de documentos políticos. El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción de Milei no ha pasado”, reclamó la emblemática madre.
“Llevamos 140 casos resueltos, ¿qué les parece?“, aseguró Carlotto de acuerdo al número de nietos recuperados. Sin embargo, aclaró que la lucha por la identidad sigue: “Todos buscamos a casi 300 hombres y mujeres con sus identidades cambiadas”, agregó. “Necesitamos de las instituciones políticas, del acompañamiento de la sociedad, del ejercicio de memoria de quiebre de los pactos de silencio para seguir encontrando a los hijos e hijas”, concluyó la referente de DDHH.







