Truman Streckfus Persons tuvo una infancia marcada por el aislamiento y la ausencia. La temprana separación de sus padres hizo que creciera sin vida social en un ámbito rural, hecho que influenció en su carácter retraído. Truman no tuvo relación alguna con su padre biológico creando un vacío insalvable para un niño. Cuando su madre Lillie Mae Faulk volvió a casarse, Truman tuvo una segunda oportunidad. José García Capote, acaudalado empresario de las Islas Canarias que residía en Cuba se convirtió en su figura paterna y la razón por la que Truman cambió su apellido.
Para su educación formal se trasladó a New York donde completó sus estudios en la Trinity School y en la Saint John’s Academy. A los 17 años consigue su primer empleo como editor en la revista ‘The New Yorker’. A los 21 años abandona la revista y publica un relato ‘Miriam’ en la revista ‘Mademoiselle’, que le hace acreedor al Premio O’Henry. Pese a ser su única pieza editada la crítica cayó rendida a sus pies, se lo comparó con Edgard Allan Poe, hecho que lo incomodaba.
A los 23 años, publica su primera novela, ‘Otras voces, otros ámbitos’ donde abiertamente trata los complejos de la homosexualidad en los años ’50. Su carrera iba en ascenso, las novelas ‘El arpa de hierba’ y ‘Se oyen las musas’ fueron escalones hacia la cima que llegaría con su novela de 1958, ‘Desayuno en Tiffany’s’ que sería adaptada al cine por Blake Edwards. Capote ya había demostrado todo su talento, deambulaba por distintos estilos y temas, de manera magnífica, por cierto. Pero sentía que aún no había escrito la historia por la que quería ser recordado.
En los primeros días de diciembre de 1959, Capote lee una nota sobre el brutal asesinato de 4 integrantes de una familia en Kansas. Vio la oportunidad de escribir una serie de artículos para la revista ‘The New Yorker’ sobre como ese hecho afectaba a los habitantes del pueblo. Sabía que su carácter extrovertido y su inocultable homosexualidad serían un escollo para generar confianza en una comunidad agrícola conservadora. Se hizo acompañar por Harper Lee, autora del libro ‘Matar a un ruiseñor’.
Ya en las primeras entrevistas, Capote vio que la historia daba para una novela. Cuando los asesinos de la familia Clutter fueron atrapados, Truman se las arregló para conseguir los permisos para visitarlos en prisión. Capote cubrió el juicio y hasta compró las transcripciones. Con miles de hojas plagadas de datos y anotaciones se embarcó en la escritura de la novela. No lo quería hacer en el lugar de los hechos, mucho menos en la bulliciosa New York, por ello se recluyó en la villa pesquera de Palamós, en la Costa Brava catalana.
Luego de tres largos años, la obra estaba lejos de terminarse. Es que su visión de la novela fue cambiando, no quería un relato periodístico, mucho menos una ficción. Capote, sin proponérselo estaba dando vida a un nuevo estilo narrativo, la ‘Non fiction novel‘ (Novela de no ficción). La genialidad del autor es encontrar en que detalles de la historia real dar las pinceladas de su arte. Capote reconoció que la obra no se hubiera podido cristalizar sin el trabajo de Harper Lee, por ello está dedicado a ella.
La novela ‘A sangre fría’ fue publicada en 1966, un año después de la ejecución por ahorcamiento de los asesinos Richard Eugene Hickock y Perry Edward Smith. Fue un éxito inmediato y elevó la reputación de Capote a la estratósfera. Lejos de ser una alegría fue un castigo para Capote. Durante los años aislado escribiendo cayó en el alcoholismo y drogadicción. En 1967 declaró: ‘Nadie sabrá nunca lo que esta historia se llevó de mí. Creo que, en cierto modo acabó conmigo’.
En los años ’70 abandonó la novela y se dedicó a guiones cinematográficos o elaboradas notas periodísticas como las que entregaba a la revista ‘Playboy’. La cucarda de haber sido el creador del nuevo estilo literario le duró poco. Cuando se tipificaron y fijaron las características que debía cumplir una ‘Novela de no ficción’, se descubrió que ya había un antecedente; ‘Operación masacre’, obra publicada en 1957 por el periodista argentino Rodolfo Walsh. Truman Capote murió en Los Ángeles, California, el 25 de agosto de 1984, un mes antes de cumplir 60 años.








