A 16 años de la muerte de Romina Yan, sus tres hijos atraviesan etapas muy distintas de sus vidas. Franco, Valentín y Azul crecieron bajo la mirada pública por pertenecer a una de las familias más reconocidas del espectáculo argentino, pero con el tiempo fueron construyendo sus propias identidades, tanto en lo personal como en lo profesional.
La elección de sus apellidos también forma parte de esas historias. Mientras que los dos varones dejaron atrás el Giordano para identificarse públicamente con la familia materna, la menor conserva el apellido de su padre, Darío Giordano.
Detrás de esas decisiones hay recorridos diferentes, proyectos personales y una historia familiar marcada por la ausencia de su mamá, fallecida el 28 de septiembre de 2010.
Franco Yan: de estudiar actuación en Londres a trabajar en las producciones de Cris Morena
El mayor de los hermanos tiene 26 años y eligió seguir los pasos de su mamá en el mundo artístico. Aunque nació como Franco Yankelevich Giordano, se presenta profesionalmente como Franco Yan, una manera de homenajear a Romina y de mantenerla presente en su propia carrera.
Su formación comenzó mucho antes de llegar a la televisión. A los 18 años se instaló en Londres para estudiar actuación en la Royal Central School of Speech and Drama, una prestigiosa institución británica a la que ingresó después de un exigente proceso de selección. Allí se formó durante cuatro años en distintas disciplinas, entre ellas canto, baile, teatro clásico y actuación frente a cámara.

Franco Yan siguió los pasos de su mamá y estudi actuación.
Una vez terminados sus estudios, continuó su recorrido en España, donde participó del musical Los puentes de Madison, junto al actor y cantante Gerónimo Rauch. Después llegó la oportunidad de regresar a la Argentina para incorporarse a Margarita, la ficción de Cris Morena en la que interpretó al hacker Fach.
En distintas entrevistas, explicó que siempre tuvo clara su vocación y que irse al exterior también le permitió probarse lejos de su entorno familiar.
Romina Yan junto a sus tres hijos.
En junio de este año volvió a hablar de sus proyectos y reveló que también busca desarrollarse detrás de cámaras. Terminó un cortometraje que escribió y produjo con dinero propio y trabaja en una obra teatral. Además, contó que le interesa probar suerte en la industria audiovisual de Los Ángeles.
Sobre la elección de su apellido artístico, fue claro: lo siente como un homenaje a su mamá y una forma de llevarla consigo en el camino que eligió.
Valentín Yankelevich: el automovilismo, el cambio de apellido y una historia de reconstrucción personal
A sus 23 años, Valentín encontró en el automovilismo una pasión que lo llevó por un camino muy diferente al de su hermano. Aunque durante un tiempo estudió Economía y trabajó junto a su abuelo Gustavo Yankelevich, finalmente decidió apostar por un sueño que tenía desde chico: correr en autos.
Su vínculo con la velocidad comenzó durante la infancia. Según contó, aprendió a manejar a los seis años y llegó a correr en karting, pero dejó esa actividad cuando su mamá empezó a preocuparse por los riesgos. Años después, una conversación con su abuelo lo llevó a recuperar aquel deseo. Gustavo le preguntó si quería volver a correr y él no lo dudó.

Valentín Yan estuvo en el podio del TC2000 y recibió el abrazo de su abuelo Gustavo Yankelevich.
Así comenzó su recorrido en el automovilismo, donde llegó a competir en el Turismo Carretera 2000. En una de sus primeras temporadas consiguió un destacado segundo puesto en Termas de Río Hondo. También eligió el número 5 para su auto, en homenaje al 5 de septiembre, la fecha de nacimiento de Romina.
Pero su presente también está atravesado por una decisión personal que tomó al cumplir 18 años: cambiarse legalmente el apellido Giordano por Yankelevich. En la entrevista que dio recientemente a la periodista Tatiana Shapiro, explicó que quería hacerlo desde que era chico porque llevar el apellido de su padre le hacía mal y porque también buscaba homenajear a su mamá y a su abuelo.
Valentín contó por primera vez en ese mismo reportaje que sufrió violencia física y psicológica durante su infancia por parte de Darío Giordano. Relató que, después de la muerte de Romina, la situación familiar se volvió cada vez más difícil y que finalmente se fue de la casa junto a su hermano Franco para refugiarse con Gustavo.
Hoy, además de su carrera en las pistas, el joven está en pareja con Alfonsina Servent y manifestó su deseo de formar una familia en el futuro.
Azul Giordano: una vida lejos de la exposición y sus proyectos en Estados Unidos
La menor de los hermanos tiene 20 años y eligió un camino mucho más alejado de los medios. A diferencia de Franco y Valentín, Azul conserva el apellido Giordano y mantiene un perfil reservado.
Vive en Los Ángeles, Estados Unidos, donde continúa con sus estudios vinculados al mundo audiovisual.

Azul Giordano junto a su abuelo, Gustavo Yankelevich.
También tiene un vínculo muy cercano con sus hermanos y con sus abuelos maternos. Aunque la distancia modificó la dinámica familiar, siguen compartiendo encuentros y momentos juntos.








