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Califican de “profunda tristeza” el alejamiento del médico Camacho en Fiambalá, al que le reducirían el sueldo

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Informe: Multimedios El Abaucán Digital

La noticia de la renuncia del Dr. Leonardo Camacho, conocido cariñosamente por todos como “El Médico Gaucho”, golpeó con una fuerza devastadora a las localidades de Medanitos, Palo Blanco y Fiambalá. No se trata de la partida de un médico más. Se trata de la pérdida de un hombre que supo ganarse el respeto, el cariño y la admiración de todo un pueblo, a base de sacrificio, compromiso y una vocación que trascendió cualquier obligación laboral.

Camacho no entendía de horarios, distancias ni comodidades. Donde había una persona que necesitaba atención, allí estaba él. Muchas veces, ante la ausencia total de movilidad provista por el Estado, recorría kilómetros en bicicleta para llegar a los parajes más alejados. Otras tantas, cruzaba el caudaloso Río Abaucán en Medanitos, arremangándose el pantalón, con la bicicleta al hombro y una mochila cargada no solo de instrumental médico, sino también de medicamentos que él mismo compraba para quienes no tenían absolutamente nada.

Ese gesto, repetido incontables veces, lo convirtió en leyenda viva entre los pobladores. Para muchos adultos mayores, que no podían trasladarse hasta un centro de salud, el Dr. Camacho era la única esperanza. Llegaba a sus hogares sin importar el frío, el calor, la lluvia o las adversidades del terreno. Pero no solo curaba dolencias físicas: escuchaba, contenía y acompañaba. Era, para muchos, un sostén emocional en medio del abandono.

La decisión de dejar su cargo, según expresó públicamente, estaría vinculada a la drástica reducción de su salario y a situaciones de persecución laboral. “No me dejaron otra opción”, manifestó con profundo pesar, dejando en claro que su lucha siempre fue por los pacientes, por sus colegas y por una salud pública digna.

Su salida deja al descubierto una problemática que los habitantes del interior vienen denunciando desde hace años: el progresivo deterioro del sistema de salud en la provincia de Catamarca. Sueldos insuficientes, hospitales sin insumos, falta de especialistas, ausencia de quirófanos para emergencias, ambulancias que no funcionan plenamente, postas sanitarias precarias y profesionales que deben arreglárselas como pueden, muchas veces sin internet, sin computadoras y sin los recursos mínimos indispensables.

En este contexto, la figura del “Médico Gaucho” resalta aún más. Porque en medio de tantas carencias, él decidió quedarse, luchar y darlo todo… hasta que ya no pudo más.

Las redes sociales se inundaron de mensajes cargados de tristeza, indignación y agradecimiento. Vecinos de toda la región coincidieron en destacar su enorme calidad humana y profesional. “No era un médico más, era una persona que realmente se comprometía con cada paciente”, expresó una vecina. “Llegaba a donde nadie más llegaba”, escribió otra.

También hubo fuertes cuestionamientos hacia las autoridades provinciales y el Ministerio de Salud, a quienes responsabilizan por no haber sabido valorar ni contener a un profesional de estas características. “¿Qué sentido tiene invertir en edificios si no se cuida a quienes sostienen la salud?”, reflexionó una vecina, en un mensaje que resume el sentimiento generalizado.

Otros comentarios reflejan la impotencia de una comunidad que vuelve a quedarse sin un médico en una zona donde conseguir profesionales es cada vez más difícil. “Es una vergüenza que el interior quede sin atención”, “los que más sufren son los niños y los ancianos”, “hay que reaccionar como pueblo”, fueron algunas de las expresiones que se multiplicaron.

El nombre de Leonardo Camacho ya quedó grabado en la historia de Fiambalá y su norte profundo. No por un cargo, ni por un título, sino por su humanidad. Porque mientras muchos hablan de vocación, él la puso en práctica todos los días, en cada visita, en cada diagnóstico, en cada gesto solidario.

Hoy, su partida deja un vacío enorme. Pero también deja un mensaje claro: los pueblos no olvidan a quienes realmente estuvieron cuando más los necesitaron. Pero también los pueblos condenan a quienes fueron los responsables de esta decisión.

“El Médico Gaucho” se va, pero su huella será imborrable. Y su ejemplo, difícil de igualar.

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