Marcela Alcântara Santos (18) fue detenida y acusada de atacar brutalmente a Iris Cândida (24), quien trabajaba como cajera en un supermercado familiar de la localidad de Delfinópolis, en Brasil.
La sospechosa fue encontrada en una casa abandonada en una zona rural, cerca del distrito donde ocurrió el crimen. Según la Policía Militar, la joven era buscada desde el 11 de abril.
Un brutal ataque que terminó en tragedia
El domingo, la familia de Iris Cândida confirmó su muerte tras nueve días de agonía en la unidad de quemados de la Santa Casa de São Sebastião do Paraíso.
La joven había sufrido graves heridas en el 40% del cuerpo luego de que Marcela Alcântara Santos le arrojara alcohol y la prendiera fuego mientras atendía el local.
El crimen quedó grabado por las cámaras de seguridad. Las imágenes muestran cómo la agresora compró una botella de alcohol en la tienda y acto seguido la abrió y la arrojó sobre Íris.

Iris Cândida tenía 24 años y trabajaba en el supermercado familiar como cajera.
La víctima intentó escapar, pero fue alcanzada por Marcela, que la prendió fuego. Después, la sospechosa se fue caminando con total tranquilidad.
Íris logró pedir ayuda a los vecinos, que acudieron rápidamente y le dieron los primeros auxilios hasta la llegada de una ambulancia.
Fue trasladada primero al hospital local y luego derivada a una unidad especializada por la gravedad de las quemaduras.
El móvil: una escena de celos
De acuerdo con la Policía Militar de Cássia, el ataque habría sido motivado por celos. El novio de la sospechosa contó que, horas antes del crimen, ambos estuvieron en el supermercado y que él charló con Íris en la caja. Esa situación habría desatado la furia de Marcela.
Tras analizar las cámaras, los policías fueron a buscar a la joven a la casa de su novio, pero no la encontraron. El hombre aseguró que no sabía dónde estaba.
Dolor, conmoción y un pedido unánime de justicia
La noticia de la muerte de Íris sacudió a la pequeña comunidad de Olhos d’Água. Este lunes, cientos de personas, entre familiares, amigos y vecinos, participaron del sepelio y acompañaron a la familia en un clima de profunda tristeza y reclamo de justicia.
“Estamos en shock porque esta es una ciudad pequeña, una comunidad pequeña, todo el mundo se conoce. Es prácticamente de la familia, de la gente, ¿sabés? Y sentimos el dolor del otro, porque lo que le hicieron fue una crueldad, está todo el mundo sufriendo, la población entera está en shock. Fue muy triste. Justicia. Que venga justicia. Solo así, no para olvidar, pero para consolar a la familia”, expresó Rosaura Dias de Andrade, amiga de la familia.
Leé también: Un exmilitar con antecedentes penales: qué se sabe sobre el hombre que mató a sus siete hijos y un sobrino
La tía de la víctima, Dilsilene Cândida Costa, también habló con la prensa y no ocultó su indignación: “Está muy difícil, todo el mundo está indignado. Yo quiero justicia. Quiero, sí, quiero justicia. Y no sé nada, no sé qué está pasando, de la policía no sé nada. Quiero justicia, de verdad”.







