Axel cambió por un rato el micrófono por los macarrones con queso. Rusherking llevó una idea gastronómica de Nueva York a Palermo. Luciano Pereyra se asoció a una bodega en el Valle de Uco, Pedro Aznar también convirtió su interés por el vino en un proyecto profesional y Agustina Cherri apostó por una línea de cosmética natural elaborada a partir del hongo reishi.
A ellos se suma Leandro Penna, quien pasó de la exposición televisiva a dirigir empresas dedicadas a la producción, distribución y exportación de paltas desde Chile.
Son artistas y figuras populares, pero también empresarios. Ninguno necesitó abandonar completamente el mundo del espectáculo para construir una actividad diferente. Por el contrario, mientras mantienen sus carreras, buscaron transformar intereses personales, viajes, vínculos familiares y oportunidades comerciales en negocios concretos.
Ya no se trata solamente de prestar el rostro para una publicidad o participar de colaboraciones en redes. En estos casos hay locales, productos, socios, empleados y proyectos que buscan funcionar más allá de la popularidad de sus dueños.
Axel y el food truck de macarrones que nació en familia
Durante más de dos décadas, Axel construyó una carrera ligada a las canciones románticas, los grandes escenarios y un repertorio reconocible. Pero en Villa de las Rosas, la localidad de Traslasierra en la que eligió instalarse junto con su familia, también comenzó a desarrollar una faceta mucho menos conocida.

El cantante apostó por Macarroneando, un food truck especializado en macarrones con queso. El emprendimiento funciona en el Valle de Traslasierra y ofrece diferentes versiones del popular mac and cheese estadounidense.
La idea surgió a partir de una situación cotidiana. Sus hijas eran fanáticas del plato, pero en la zona no era fácil conseguirlo. La respuesta fue convertir esa elección familiar en una propuesta gastronómica para vecinos y turistas.
El proyect. se asocia a la vida que Axel construyó en las sierras cordobesas. No se trata de un restaurante sofisticado en Buenos Aires ni de una marca que solamente utiliza su nombre, es un food truck integrado al lugar en el que vive, buscó que el emprendimiento reflejara también la vida que eligió, más conectada con la naturaleza, el paisaje serrano y los productores de la zona.
Al mismo tiempo, el artista continúa con su carrera musical y tiene prevista una presentación en Rosario para noviembre de 2026. Es decir, no cambió definitivamente los escenarios por la cocina, sino que incorporó una actividad empresarial a su vida artística.
Rusherking y el restaurante que descubrió en Nueva York
Rusherking también eligió la gastronomía, aunque su negocio tiene una estética urbana, joven y pensada para las redes sociales.

En octubre de 2025, el cantante santiagueño inauguró Pastasole Argentina, un restaurante ubicado en Fitz Roy al 1900, en Palermo. La propuesta se especializa en pastas frescas y uno de sus principales atractivos es que algunas preparaciones se terminan y sirven directamente dentro de una horma de queso parmesano.
El artista explicó que conoció el concepto durante un viaje a Nueva York y decidió trasladarlo a Buenos Aires. El local continúa activo, mantiene un sitio propio con menú y ofrece servicios gastronómicos para reuniones y eventos.
Su ingreso al negocio gastronómico también generó críticas. Algunos usuarios cuestionaron la distancia entre la imagen actual del músico y el origen humilde del que suele hablar. Rusherking respondió que abrir un restaurante no implicaba negar su historia ni abandonar la música.
El caso muestra cómo las nuevas generaciones intentan transformar rápidamente la popularidad digital en una marca física. Las canciones pueden dominar las plataformas durante algunas semanas; un restaurante, en cambio, busca construir una presencia permanente.
Luciano Pereyra, del escenario al Valle de Uco
Luciano Pereyra encontró su segunda actividad en Mendoza. El cantante se incorporó como socio de Re-Cordis, una bodega boutique ubicada en Gualtallary, una de las regiones vitivinícolas más reconocidas del Valle de Uco.
El emprendimiento es impulsado junto con el empresario Javier Ábrego y el exfutbolista Iván Pillud. La sociedad nació a partir de un vínculo de amistad y comenzó con una producción pequeña, hasta convertirse en una propuesta comercial enfocada inicialmente en distintas expresiones de Malbec.
El nombre Re-Cordis remite a la idea de recordar como “volver a pasar por el corazón”. La elección dialoga con el universo artístico de Luciano Pereyra, construido alrededor de las emociones, los vínculos y las canciones románticas.
La bodega comenzó a comercializar sus etiquetas y durante 2026 avanzó con nuevas presentaciones y planes de ampliación. El proyecto también llevó sus vinos a actividades internacionales, entre ellas una acción realizada en Florencia.
El músico no aparece únicamente como imagen promocional. Forma parte de la sociedad y del relato que sostiene a la marca, aunque su carrera musical continúa siendo su actividad central.
Agustina Cherri, de la actuación a la cosmética elaborada con hongos

Agustina Cherri también decidió explorar un territorio alejado de los sets de televisión. La actriz lanzó su propia marca de cuidado de la piel, cuya línea está desarrollada a partir del hongo reishi, un ingrediente de origen natural que despertó su interés por su utilización en productos vinculados con el bienestar y la cosmética. El proyecto comenzó a gestarse varios años antes de su lanzamiento y marcó su ingreso formal al mundo empresarial, sin que eso significara abandonar definitivamente la actuación.
Cherri contó que buscaba una propuesta sencilla, consciente y alejada de las rutinas de belleza interminables. En ese proceso también participó su hija Muna, quien colaboró con el nombre, la identidad visual y la estética de la marca.
Pedro Aznar: de la música a la sommelier
El vínculo de Pedro Aznar con el vino tiene una profundidad diferente. El músico no llegó al sector únicamente como inversor o celebridad convocada para colocar su nombre en una etiqueta, estudió sommelier y se graduó como profesional en 2014.

Actualmente desarrolla Akasha Wines junto con el ingeniero agrónomo Francisco Evangelista. La colaboración entre ambos comenzó hace más de una década en Mendoza y terminó consolidándose en una colección propia de vinos.
El portfolio incluye tintos, blancos, rosados, espumantes y un vermut de mandarina de producción limitada. En julio de 2026, el proyecto presentó una colección inspirada en variedades mediterráneas cultivadas y elaboradas en suelo mendocino.
Entre las etiquetas aparecen Akasha Tinto, Akasha Blanc, Akasha Rosé, Gran Akasha y distintos espumantes. Los productos continúan disponibles en la tienda oficial y en comercios especializados.
En el caso de Aznar, la relación entre sus dos actividades parece natural. Tanto la música como el vino requieren composición, equilibrio, sensibilidad, conocimiento técnico y tiempo.
Su participación tampoco nació de una tendencia reciente. Es una actividad en la que se formó y trabaja desde hace años, lo que convierte a Akasha en uno de los emprendimientos más sólidos de la lista.
Leandro Penna: de la televisión al negocio de las paltas
Leandro Penna alcanzó popularidad en la Argentina como modelo, actor y uno de los recordados “bañeros” de los programas de Marley. Sin embargo, con el paso del tiempo su actividad empresarial comenzó a ocupar un lugar central.

Radicado en Chile, Penna se convirtió en fundador de Paltas Royal y Royal Fruits, compañías vinculadas con la producción, distribución y comercialización de frutas, especialmente paltas. Su perfil público continúa identificándolo como fundador de ambos proyectos.
El empresario comenzó comercializando paltas para tiendas, restaurantes y otros negocios, y luego amplió la actividad. En 2025 aseguró que trabajaba con una exportadora y dos distribuidoras, y que sus productos llegaban a Europa y Asia.
Su historia es la que presenta el cambio profesional más marcado. Aunque mantiene una vinculación ocasional con la televisión y la exposición pública, su rutina ya no depende exclusivamente de una aparición frente a cámara.
Penna pasó de ser reconocido por sus participaciones televisivas a construir una identidad como empresario agrícola. En sus redes combina publicaciones personales con imágenes de cosechas, cajas de frutas, temporadas de producción y operaciones comerciales.
Cuando la fama también se vuelve un proyecto personal
Los seis proyectos pertenecen a sectores diferentes, pero tienen algo en común, sus protagonistas intentan construir una actividad que no dependa únicamente de la fama.
Axel llevó una receta familiar a un food truck serrano. Rusherking convirtió una experiencia de viaje en un restaurante porteño. Luciano Pereyra encontró en una bodega una nueva forma de narrar emociones. Pedro Aznar transformó su formación como sommelier en una marca propia. Agustina Cherri convirtió su interés por el bienestar y los ingredientes naturales en una línea de cosmética elaborada a partir del hongo reishi. Leandro Penna cambió la exposición televisiva por el comercio internacional de frutas.
La diversificación también puede leerse como una estrategia frente a la inestabilidad del espectáculo. La popularidad atraviesa ciclos, los contratos terminan, las giras se interrumpen y una canción que hoy es tendencia puede desaparecer rápidamente del centro de la conversación.
Un emprendimiento permite construir otro patrimonio, generar una fuente alternativa de ingresos y desarrollar una identidad que no dependa solamente de mantenerse vigente ante el público.
Pero detrás de estos casos no hay únicamente una cuenta económica. También aparecen decisiones personales como instalarse en un pueblo, recuperar una receta familiar, reproducir una experiencia vivida durante un viaje, estudiar una nueva disciplina, apostar por ingredientes naturales o comenzar de cero en otro país.
Cuando termina el recital y se apagan las cámaras, algunos famosos regresan a su intimidad. Otros, además, revisan el funcionamiento de un restaurante, prueban una nueva cosecha, preparan el lanzamiento de una etiqueta, desarrollan fórmulas cosméticas o coordinan la exportación de miles de paltas.








