El cruce entre Atlético Tucumán y Tigre fue un verdadero “arrorró dominguero”: ideal para la siesta después del asado. En una tarde otoñal, el empate 0-0 reflejó a la perfección lo que ocurrió en cancha: un partido monótono, sin ritmo y con escasas situaciones de peligro, donde ninguno logró imponer condiciones.







