A 11 años del de la muerte violenta del fiscal Alberto Nisman, la jueza federal y ex esposa Sandra Arroyo Salgado habló con el sitio Infobae en una extensa entrevista telefónica este viernes, de tono personal, en la que se refirió a su vida hoy y la de sus dos hijas, el avance de la investigación judicial en el fuero federal, y al posicionamiento de Javier Milei respecto al caso. A lo largo de una hora, la magistrada contó cómo viven hoy Iara (26) y Kala (19) este nuevo aniversario, cómo atravesaron ellas emocionalmente esta década, y su situación actual.
La magistrada también dijo estar “conforme” con la investigación que actualmente llevan adelante el juez Julián Ercolini yel fiscal Eduardo Taiano. Hace un año, la Fiscalía reconfirmó que fue un asesinato y que el crimen se cometió para silenciar al fiscal y obstruir la investigación sobre el Pacto con Irán, que comprometía a altos funcionarios del gobierno de ese momento, a cargo de Cristina Kirchner. La conclusión se basó en pericias forenses, análisis de comunicaciones y testimonios, entre otras pruebas. También se denunció irregularidades en el resguardo de la escena, donde circularon más de 80 personas.
Enfática, Arroyo Salgado aseguró que “nunca tuvo dudas de que su muerte había sido un homicidio”. También sostuvo que “el asesinato de Nisman fue obra de servicios de inteligencia locales, sin los cuales no hubiera sido posible”.
La investigación federal no logró aún identificar a los autores materiales e intelectuales, sin embargo la Fiscalía menciona la existencia de medidas en curso para esclarecer responsabilidades y solicitó la desclasificación de documentos de inteligencia que podrían contener información relevante sobre la planificación y ejecución del homicidio.
También se refirió al encuentro con Cristina Kirchner que la ex presidenta habría buscado pero que nunca sucedió, y cómo recibió el comunicado oficial de la Presidencia, ya con Milei en la Casa Rosada, cuando se cumplieron 10 años de la muerte de Nisman.
Frases destacadas de Sandra Arroyo Salgado:
“Están muy bien (dice de sus hijas). Hemos logrado reconstruirnos emocionalmente. Iara y yo hicimos mucho psicoanálisis con profesionales que nos ayudaron un montón y que siguen haciéndolo. También el deporte nos ayudó. Ambas viven con mucho orgullo de ser Nisman, pese a que han transitado momentos en el que llevar ese apellido, las perjudicó. Hay gente que interactúa con ellas y que no se da la posibilidad de verlas realmente, más allá del peso que puede tener su apellido”.

“Tuvimos amenazas graves antes de que sucediera lo que pasó con Nisman, y uno entiende que es parte de su función. Pero después de que esas amenazas se consumaron, obviamente, sí tuvimos mucho temor. Hoy tenemos la paz interior y fortaleza por haber enfrentado distinto tipo de batallas, como por ejemplo la de esa campaña de desprestigio público mediático de la persona de Alberto. Pero hoy nos movemos por la vida confiadas de que tenemos las herramientas y la fuerza por haber salido íntegras”.

“Nunca tuve dudas (de que fue un asesinato) desde el momento en que me dijeron que había un arma. Primero, pensé que se había muerto de un infarto, que se había pasado de revoluciones, o había tomado algún calmante para bajar la ansiedad del trabajo. Porque era muy obsesivo, perfeccionista y autoexigente. Pero cuando me dijeron “acá hay un arma”. Fueron una infinidad de llamadas, idas y venidas con los custodios, a los que les decía que tiren la puerta abajo. Y me respondían “no, pero el doctor se va a enojar”. Y yo les decía “háganlo bajo mi responsabilidad. Si se enoja, se enoja conmigo. A este hombre le pasó algo”. Era impensado que pasaran tantas horas sin que él respondiera mensajes y llamados. Todos los que lo conocían, sabían que de inmediato contestaba. Pero, además, habían pasado un montón de horas hasta que me llamaron a mí. Y seguían dando vueltas sin entrar. Fueron y vinieron a la casa de la madre dos veces, porque ella pensó que se había equivocado la clave del ascensor”.

Sobre el comunicado emitido por el presidente Javier Milei el año pasado, diciendo que la muerte de Nisman fue un asesinato: “No tuve ningún tipo de participación en ese comunicado. Nadie habló previamente conmigo. A mí me sorprendió satisfactoriamente, como lo dije cuando en el homenaje que se hizo en la AMIA. Destaqué que, por primera vez, un Presidente en ejercicio tuvo el valor de recordar y homenajear a Nisman, hablando de asesinato. Ningún otro presidente lo había hecho antes. Lo destaqué porque habla de un funcionario que se expresó sin especulaciones de ninguna naturaleza, basándose en lo que dijo la Justicia. Y además, en ese mismo comunicado, reafirmó su compromiso de procurar que haya justicia para las víctimas del atentado a la AMIA, para lo cual se comprometió a enviar al Congreso de la Nación el proyecto de juicio en ausencia, que hoy ya es ley. Y más aún, dijo que desde el Poder Ejecutivo se mantenía la confianza de que el Poder Judicial continuara todas las investigaciones que correspondían para que el asesinato de Nisman no quedara impune, y para que continuaran las líneas de investigación de la denuncia que él había realizado para que los culpables terminen tras las rejas”.








