En medio del debate global por el impacto de las pantallas en las infancias, reavivado por la reciente decisión del gobierno del Reino Unido de prohibir el acceso a las redes sociales a los adolescentes menores de 16 años, la iniciativa Pacto Parental cobra fuerza. Ignacio Castro, referente de este compromiso colectivo entre familias, dialogó con el programa Radiópolis (Radio 2) de Rosario y explicó que el objetivo principal es postergar la entrega del primer teléfono celular hasta los 14 años para proteger la salud mental de los niños.
La normativa impulsada por el primer ministro británico, Keir Starmer, que entrará en vigencia a mediados de 2027, encendió las alertas y avaló los reclamos que vienen haciendo distintos grupos de padres. Ante este panorama, Castro remarcó que, más que una prohibición, buscan una “postergación” en el acceso a la tecnología. “La tecnología destruye, está friendo el cerebro de los chicos”, aseguró el entrevistado, quien inició el movimiento en un colegio de Mendoza y hoy agrupa a miles de padres en toda Argentina y Latinoamérica a través del sitio pactoparental.org.
Para dimensionar la gravedad, el referente trazó un paralelismo alarmante basándose en la evidencia científica. “Muchos estudios comparan lo nocivo de la tecnología en el cerebro de un chico con las drogas duras”, sentenció. En ese sentido, explicó que quitarles el dispositivo a los niños no debe verse como un castigo, sino como la corrección de un error adulto ante el desconocimiento de los daños que esto ocasionaba.
Castro detalló cómo el celular priva a los niños del juego no supervisado, una instancia fundamental para el aprendizaje y la generación de conexiones neuronales. Además, advirtió que estudios recientes determinaron que esta es la primera generación que registra un coeficiente intelectual menor que la de sus predecesores, producto de la falta de gimnasia cerebral al tener todo resuelto en una pantalla.
El entrevistado comparó este escenario con la naturalización del cigarrillo en décadas pasadas: “La humanidad tardó mil millones de personas que mueran bajo causa del cigarrillo para entender lo nocivo. Estamos ahora en ese mismo trayecto, la diferencia es que en esto lo que estamos sacrificando es una generación entera”. A su vez, citó el libro “La generación ansiosa” de Jonathan Haidt, que muestra cómo los trastornos de salud mental se dispararon un 150 por ciento tras la masificación de los teléfonos con cámara frontal.
Poner límites genera fricciones, pero Castro sostuvo que la tensión es necesaria y es una señal del nivel de dependencia. “Patalean con el tamaño del vicio que tengan los chicos”, describió. Sin embargo, reconoció que los adultos también están inmersos en esta problemática, con promedios de uso que superan las cinco horas diarias, lo que exige una revisión del propio comportamiento en el hogar.
Finalmente, el impulsor de Pacto Parental explicó que la presión social dificulta la tarea individual de los padres. “En el momento que entró el primero (al curso con un celular), es como un virus, es imposible frenarlo”, graficó. Por ello, la propuesta central es generar un acuerdo colectivo entre las familias de un mismo grado. “El cerebro de un chico no está preparado para un teléfono hasta al menos los 14 años, no está preparado para redes sociales hasta al menos los 16”, concluyó, instando a organizarse para transformar el entorno en un espacio más sano.








