Cada 18 de mayo se conmemora en Argentina el Día de la Escarapela, una fecha dedicada a homenajear uno de los símbolos patrios más representativos de la identidad nacional.
Durante esta jornada, escuelas, instituciones y distintos espacios públicos realizan actividades especiales para destacar la importancia histórica de la escarapela celeste y blanca.
Además, miles de argentinos utilizan este símbolo en sus prendas como una forma de expresar pertenencia y recordar el legado histórico vinculado al proceso de independencia.
Por qué se celebra el Día de la Escarapela
La celebración del Día de la Escarapela fue impulsada originalmente por el Consejo Nacional de Educación en la década del 30.
La propuesta surgió en 1935 y finalmente quedó oficializada en 1941, estableciendo el 18 de mayo como la fecha destinada a rendir homenaje al emblema patrio.
El objetivo de la conmemoración es reforzar el conocimiento y el respeto por uno de los símbolos más importantes de la historia argentina, especialmente entre las nuevas generaciones.
Por ese motivo, en muchas escuelas se realizan actos, actividades educativas y jornadas especiales vinculadas con la historia nacional y la Revolución de Mayo.

El origen de la escarapela argentina
La escarapela fue creada por Manuel Belgrano durante la Campaña al Paraguay, en 1812. En aquel contexto, el prócer advirtió la necesidad de diferenciar claramente a las tropas patriotas de las fuerzas realistas españolas en el campo de batalla.
El 13 de febrero de 1812, Belgrano solicitó formalmente al Primer Triunvirato la creación de una escarapela nacional y cinco días después se oficializó el uso de la escarapela blanca y celeste.
Con el paso de los años, este símbolo terminó consolidándose como uno de los emblemas más importantes de la identidad argentina e incluso inspiró posteriormente la creación de la bandera nacional.
Qué representan los colores celeste y blanco
El origen exacto de los colores de la escarapela todavía genera distintas teorías históricas.
Algunas versiones sostienen que el celeste y blanco representan el cielo, mientras que otras los vinculan con la Casa de Borbón o con las cintas repartidas por French y Beruti durante los días de la Revolución de Mayo.
Más allá de las distintas interpretaciones, la escarapela se convirtió en un símbolo de unión y patriotismo que acompaña cada año las celebraciones patrias argentinas.







