Se terminó rápido el sueño de golpe histórico. El argentino Braian Suárez fue noqueado en apenas 2m40 del primer round por el británico Ben Whittaker en el M&S Bank Arena de Liverpool, en una pelea de peso semipesado que tenía en juego mucho más que una victoria.
El combate, organizado por Matchroom Boxing, aparecía como una oportunidad enorme para el bonaerense: ganar significaba meterse de lleno en el radar mundial y acercarse a una chance por títulos grandes. Pero del otro lado estaba uno de los nombres en ascenso del boxeo británico, medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (teñido de rubio) y con un invicto que no dejó dudas.
Nahuel Suárez fue a la lona en el Liverpool Arena (Reuters).
Desde la campana inicial, el local (11-0-1, 8 KO) impuso condiciones. Con su jab de izquierda manejó la distancia y evitó que Suárez (21-5, 20 KO) pudiera llevar la pelea al terreno físico que necesitaba. Durante el primer minuto fue un monólogo técnico del local, que combinó precisión y velocidad.
A mitad del round, el británico incluso se permitió show: esquivó golpes, sobró la acción y levantó al público. Pero en el tramo final cambió el chip: cceleró, se metió en corta distancia y empezó a castigar con ganchos al cuerpo y derechas arriba.
Whittaker festejó para la cámara (Reuters).
Ahí se terminó todo. La primera mano dejó sentido al argentino; la segunda, un gancho de derecha, lo dejó sin respuesta. El árbitro intervino de inmediato y decretó el KO técnico a falta de 20 segundos para el cierre del asalto.
La oportunidad que perdió Suárez
Para Suárez, de 34 años, era una parada brava desde la previa: peleaba de visitante, ante un rival mediático y en pleno auge, con un récord de 21 triunfos (20 por nocaut) y cuatro derrotas. Su poder de KO alimentaba la ilusión del batacazo, pero nunca logró encontrar la distancia ni incomodar a un rival claramente superior.
Whittaker, en tanto, dio otro paso firme en su carrera y ratificó por qué es uno de los grandes presentes del semipesado. Con talento, espectáculo y contundencia, a los 28 años resolvió en un suspiro una pelea que, en la previa, prometía mucha más batalla.
Fuente: Olé







