El juicio por el crimen de Fernando Reyes este jueves en la Biblioteca Popular Obispo Esquiú de la ciudad de Belén, hablaron los tres imputados. Primero lo hizo María del Valle Villagra, una de las tres personas imputadas por el homicidio, quien cargó con acusaciones contra los otros dos juzgados, Danna Estrella Martínez y Simón Alcides Toranzos.
El debate continuó con la declaración de la principal imputada, Danna Estrella Martínez, quien rechazó las acusaciones de los testigos, denunció haber sido víctima de una causa “armada” policialmente, y dio una versión que contradice punto por punto lo expuesto momentos antes por María del Valle Villagra.
Finalmente hizo uso de la palabra Simón Alcides Toranzos, quien se denunció presiones policiales y una maniobra de las otras dos imputadas, Danna Martínez y María del Valle Villagra: “Todo esto de lo que me están culpando no es verdad. Soy inocente”, dijo. “Me están echando la culpa para no hacerse cargo ellas”, agregó.
Lo más relevante de cada declaración:
Lo que dijo Villagra:
“Me callé por amenazas a mi familia”. Villagra comenzó su testimonio proclamando su inocencia: “Soy inocente y ahora les voy a contar la verdad de lo que pasó esa noche”, dio ante el jurado popular. Según su relato, ella se encontró con la pareja para ir a un baile, pero Martínez insistió sospechosamente en tomar un “camino corto” por la Ruta 40, donde se produjo la emboscada. La imputada describió la mecánica del ataque. Relató que Toranzos sorprendió a Reyes y comenzó a golpearlo con una piedra. En ese momento, según Villagra, Martínez también intervino activamente en la agresión. “Danna le pegaba con un palo que llevaba supuestamente para los perros. Él le decía: ‘Danna, ¿por qué me hacés esto, amor?’, y ella le contestó que solo lo quería matar”, sentenció Villagra en uno de los momentos más fuertes de su declaración. Incluso describió una escena escabrosa posterior al golpe mortal: aseguró que Martínez abrazó y besó a Toranzos tras ver que Reyes ya no tenía vida, afirmando que “ya estaba, que ya lo habían hecho”. Consultada sobre por qué mantuvo el silencio durante más de un año, Villagra rompió en llanto y apuntó al miedo como principal motivo. Aseguró que fue Martínez quien la amenazó en el lugar del hecho para que no hablara. “¿Qué esperás vos? ¿No pensás que te puede pasar lo mismo?”, le habría dicho Martínez, según el testimonio de Villagra. “Me callé porque no quería que le hiciera daño a mi familia. Ella sabía todos los movimientos de mi padre, mi madre y mis hermanos”.
Lo que dijo Martínez:
La expareja de Reyes aseguró que la Policía la coaccionó para confesar. Culpó a Toranzos por el crimen y a Villagra por borrar las huellas en la escena. Detalló cómo se produjo su confesión inicial. Aseguró que cinco efectivos policiales la encerraron en una sala, sin presencia de personal femenino, y la intimidaron durante horas. “Me decían que si no decía que lo maté, me quitaban a mis hijos y los mandaban a una casa hogar para darlos en adopción por separado”, afirmó entre lágrimas. “Yo confié en ellos, me dijeron que me iban a apoyar porque era víctima de violencia de género y que en 48 horas me iba a mi casa”. Al referirse a la noche del 3 de diciembre de 2022, Martínez relató una secuencia que ubica a Simón Alcides Toranzos como el único ejecutor. Según su versión, fue Villagra quien los llevó por un “camino viejo” donde Toranzos apareció de la nada para atacar a Reyes. “Sentí un golpe y Fernando gritó. Tenía toda sangre. Miré y era Toranzos. Le dije ‘¿qué hiciste, flaco?’ mientras le sostenía la cabeza para que no se desangrara”, relató Danna. A diferencia de lo declarado por Villagra -quien dijo que Danna le pegaba con un palo-, Martínez sostuvo que ella quedó en estado de shock, sin poder escuchar nada, mientras observaba cómo Villagra ayudaba a Toranzos golpeando a Reyes en las costillas con una piedra. Danna Martínez también fue tajante al describir lo que sucedió tras el asesinato. Aseguró que fue Toranzos quien encendió la fogata para quemar el cuerpo y que Villagra colaboró activamente en la limpieza de la escena. “Toranzos le dijo a Villagra que borrara las huellas con una retama del monte y ella lo hacía. Después me amenazó a mí: ‘Acompañala al baile o te va a pasar lo mismo que a Fernando’”. Consultada sobre si deseaba pedir disculpas a la familia de la víctima, su respuesta fue rotunda: “Yo no tengo que pedir perdón porque no hice nada. Yo no le ocasionaría ese dolor a la madre de Fernando porque sé lo que es perder un hijo”.
Lo que dijo Toranzos:
El tercer acusado también apuntó contra la Policía denunciando que lo golpeó para que confesara el homicidio de Fernando Reyes. Aseguró que las pericias en su ropa dieron negativo y que Martínez lo “usaba”. Según su relato, el personal policial, incluyendo a un oficial de apellido Alvarado, lo interrogó de manera violenta. “Me decían que me haga cargo, que ya lo sabían todo. Me pegaban para que confesara y me decían que me iba a pudrir en la cárcel. Tuve que decir eso para que dejaran de pegarme”, confesó ante el tribunal, invalidando así su confesión inicial en sede policial. Toranzos recordó que la Justicia le secuestró un pantalón y un buzo -la única muda de ropa que tenía para salir- y que los resultados fueron negativos para presencia de sangre. “Me devolvieron la ropa porque no encontraron nada. No había sangre porque yo no hice nada”, remarcó el imputado. Sobre su vínculo con Danna Martínez, describió una relación marcada por el pedido constante de dinero. Aseguró que ella lo buscó en la planta procesadora de nueces y que él se enamoró, pero que con el tiempo se sintió “usado”. “Me pedía plata y yo no tenía mucha porque era becado municipal. Me terminé alejando en marzo (de 2023) cuando escuché rumores de que ella ya estaba con otra persona en un festival”, explicó.
Con el testimonio de Toranzos, el juicio llega a su etapa de definiciones con tres versiones irreconciliables. Mientras Villagra y Martínez se señalaron mutuamente como cómplices de Toranzos, este último asegura que ninguna de las dos dice la verdad y que él ni siquiera conocía a la víctima más que “de vista”.







