En medio de la crisis económica, el sector funerario también siente el impacto y atraviesa un proceso de ajuste para sostener la actividad. Así lo advirtió Héctor Romano, empresario del rubro en Salta, quien explicó que el contexto actual obliga a revisar costos y estrategias para mantenerse operativos.
En diálogo con el programa Pasaron Cosas, Romano señaló que, si bien su empresa —fundada en 2002— ya atravesó distintas crisis, la situación actual presenta fuertes desafíos. “Estamos mirando mucho el gasto hacia adentro para poder sostener los costos”, afirmó.
En ese marco, detalló que incorporaron vehículos eléctricos como una forma de reducir el consumo de combustible y garantizar el servicio ante posibles faltantes. La medida apunta a mantener la operatividad sin trasladar todos los aumentos a los clientes.
Sin embargo, reconoció que el acceso a los servicios se volvió cada vez más difícil para las familias. “Hoy se hace complicado contratar un sepelio de manera particular”, indicó. Según precisó, un servicio puede costar entre $1,5 millones y $6 millones, montos que resultan inalcanzables para muchos.
Frente a este panorama, recomendó contar con seguros o sistemas de cobertura a través de mutuales o gremios, con cuotas que oscilan entre $17.000 y $45.000 mensuales, lo que permite afrontar estos gastos de manera más accesible.
Además, destacó un cambio en las prácticas: actualmente más del 50% de los servicios son cremaciones, una tendencia que crece tanto por cuestiones culturales como económicas. “La gente evalúa también los costos de mantenimiento de parcelas y otros gastos asociados”, explicó.
Por otra parte, indicó que el sector ajusta sus tarifas en función de la inflación. “Actualizamos las cuotas cada cuatro meses tomando el índice de precios”, señaló, y agregó que en general los clientes comprenden la situación.
Finalmente, advirtió que la caída del poder adquisitivo genera un cambio en el comportamiento de los usuarios, que hoy comparan precios antes de contratar, obligando a las empresas a encontrar un equilibrio entre costos, rentabilidad y accesibilidad.







