El fenómeno El Niño volvió a posicionarse en el centro de la atención internacional tras una alerta emitida por organismos climáticos, que advirtieron sobre su posible reaparición hacia finales de 2026 y su impacto en la próxima temporada de huracanes.
De acuerdo con datos del Centro de Predicción Climática de la NOAA, los modelos indican que las actuales condiciones de La Niña podrían debilitarse en los próximos meses, dando paso primero a un escenario neutro y luego a la posible consolidación de El Niño.
Las proyecciones actuales sitúan en torno al 62 % la probabilidad de que este fenómeno se desarrolle durante el verano, con posibilidades de extenderse hasta fin de año, aunque su intensidad aún no puede determinarse con precisión.
Cambios en los patrones atmosféricos
Especialistas señalaron que el fenómeno El Niño puede alterar significativamente los patrones atmosféricos a nivel global, especialmente en el océano Atlántico, donde influye directamente en la formación de tormentas tropicales.
Uno de los efectos más relevantes es el aumento de la cizalladura del viento en las capas altas de la atmósfera, un factor clave que tiende a debilitar o impedir el desarrollo de huracanes.
Cuando este tipo de condiciones se intensifican, los sistemas tropicales encuentran mayores dificultades para organizarse, lo que suele derivar en temporadas de huracanes menos activas en comparación con los períodos dominados por La Niña.
Qué es el fenómeno El Niño y cómo actúa
El fenómeno El Niño corresponde a la fase cálida de la Oscilación del Sur, un ciclo climático que se desarrolla en el océano Pacífico y tiene repercusiones en todo el planeta.
Durante su aparición, se produce un debilitamiento de los vientos alisios, lo que permite que las aguas cálidas se desplacen hacia el este a lo largo del Pacífico ecuatorial, modificando las condiciones meteorológicas globales.Este proceso no solo impacta en la actividad ciclónica, sino que también puede generar eventos climáticos extremos como lluvias intensas, sequías o cambios bruscos de temperatura en distintas regiones, según información de Meteored.
Impacto en la temporada de huracanes
El fenómeno El Niño es seguido de cerca por los meteorólogos debido a su influencia directa sobre la temporada de huracanes en el Atlántico, una de las más relevantes a nivel mundial.
En términos generales, su presencia suele asociarse a una disminución de la actividad ciclónica, ya que los vientos fuertes en altura dificultan la formación de tormentas organizadas.

Sin embargo, los especialistas advirtieron que este comportamiento no es absoluto y que otros factores pueden modificar el escenario previsto.
Otros factores que inciden en el clima
Entre los elementos que también influyen en la actividad de huracanes se encuentran las temperaturas de la superficie del mar, la humedad atmosférica y los patrones climáticos regionales.
Por ejemplo, un Atlántico con temperaturas inusualmente elevadas puede contrarrestar los efectos inhibidores de la cizalladura del viento, permitiendo el desarrollo de tormentas incluso en presencia de El Niño.







