La sangría de entrenadores en el fútbol argentino sumó un nuevo capítulo: Guillermo Farré dejó de ser el DT de Aldosivi tras un arranque sin victorias en el Apertura 2026. El empate 0-0 ante Huracán en el estadio José María Minella, por la fecha 11, fue el punto final de un ciclo que ya venía golpeado.
El Tiburón acumulaba cinco empates y cuatro derrotas, sin poder despegar en la tabla ni encontrar funcionamiento. Incluso, horas antes de la decisión, el propio Farré había mostrado autocrítica en conferencia, aunque se veía con fuerzas para revertir la situación.
Este martes por la mañana, la dirigencia le comunicó oficialmente su salida. El plantel, que tenía entrenamiento pautado por la tarde, fue citado de urgencia temprano y se encontró con la noticia en el vestuario. De cara al próximo compromiso ante Sarmiento de Junín, el equipo será dirigido de manera interina por Facundo Oreja, actual DT de la Reserva, mientras el club busca un reemplazante definitivo.
El caso de Farré no es aislado. Por el contrario, expone una tendencia cada vez más marcada en el fútbol argentino: la inestabilidad en los bancos de suplentes. En lo que va de la temporada, nueve entrenadores ya dejaron sus cargos por distintos motivos, desde malos resultados hasta decisiones personales o nuevas oportunidades.
Entre los nombres más resonantes aparece Marcelo Gallardo, quien renunció en River Plate tras la fecha 7, luego de una derrota ante Vélez y un rendimiento lejos de lo esperado en su segundo ciclo. También se fue Eduardo Domínguez, que dejó Estudiantes de La Plata para asumir en el Atlético Mineiro de Brasil.







