Un edificio residencial situado a cuatro kilómetros del Aeropuerto Ben Gurión resultó impactado por un misil la noche del viernes, sin que hasta el momento se hayan reportado heridos. El suceso se produjo en Shoham alrededor de las 19.30 hora local, tras activarse las sirenas antiaéreas en el centro de Israel, incluida la zona de Tel Aviv y el aeropuerto, habitual objetivo de ataques de Irán. Los bomberos de Israel informaron que realizan búsquedas para localizar posibles personas atrapadas y trabajan en la extinción del incendio que afectó la parte superior del inmueble de dos plantas.
El impacto levantó una columna de fuego y humo, como muestran los vídeos difundidos por los servicios de emergencia. En Rishon Lezion, a unos 11 kilómetros de Shoham, varios vehículos se incendiaron tras la caída de submuniciones, sin que se reportaran heridos. El Ejército israelí confirmó que, con toda probabilidad, se trató de un misil de racimo. Los medios locales difundieron imágenes en las que el proyectil se divide en bombas pequeñas en el aire, que luego caen al suelo.
Según datos del Ejército israelí, alrededor del 50% de los misiles iraníes disparados desde el 28 de febrero llevan ojivas de racimo, diseñadas para dispersar varias decenas de submuniciones sobre un radio de hasta 10 kilómetros. Cada submunición está hecha de acero y contiene una carga explosiva de entre tres y 20 kilos, mientras que algunos misiles de mayor tamaño, como el iraní Khorramshahr, pueden dispersar unas 80 bombas. Esta dispersión implica que los daños no se concentran en un solo punto y que algunas submuniciones no explotan al impactar, lo que genera un riesgo adicional prolongado y obliga a mantener medidas de seguridad durante días o semanas.







