El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó un segundo caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) en aves de corral en la localidad bonaerense de Lobos. El nuevo brote se suma al detectado días atrás en Ranchos y vuelve a encender las alertas sanitarias en el sector avícola.
Tras la confirmación, el organismo activó de inmediato el plan de contingencia, que contempla la interdicción del establecimiento afectado y la delimitación de una Zona de Control Sanitario (ZCS). En ese perímetro se aplican medidas de contención, refuerzo de la bioseguridad, restricción de movimientos, monitoreo y rastrillaje epidemiológico.
Con el primer caso confirmado en aves comerciales, Argentina perdió nuevamente su estatus de país libre de IAAP, lo que derivó en la suspensión de las exportaciones de productos aviares hacia los destinos con acuerdos sanitarios basados en esa condición.
No obstante, a diferencia de lo ocurrido en el fuerte brote de 2023, las negociaciones sanitarias realizadas en los últimos dos años permiten mantener el comercio con más de 35 países y bloques que aceptan envíos desde zonas libres de la enfermedad. De esta manera, la cantidad de destinos alcanzados por restricciones se redujo cerca de un 47 % respecto de episodios anteriores.

La principal mercancía afectada es la carne aviar fresca, cuya comercialización se encuentra restringida en alrededor de 40 destinos. Entre ellos figura China, principal importador del pollo argentino, que volvió a cerrar su mercado ante la confirmación del brote.
Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, en 2025 las exportaciones de carne aviar alcanzaron las 169 mil toneladas por un valor de 218 millones de dólares, lo que refleja la relevancia del sector para la balanza comercial.
En cuanto al consumo interno, aclararon que la producción destinada al mercado local continuará con normalidad, ya que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de pollo ni de huevos.








