La feligresía que asistió a la celebración por el Miércoles de Cenizas en la Parroquia de San Isidro, vivió un hecho sorprendente y digno de la fecha conmemorativa.
Durante el oficio religioso, el presbítero Javier Grosso comunicó a los presentes la existencia de un milagro: la multiplicación de las hostias consagradas.
El sacerdote habló del hecho y de su significado, considerando que se trata de “una clara señal que Dios está muy cerca de nosotros”.







