La concejal de La Libertad Avanza por San Fernando del Valle, Eleonora Sopaga, realizó en las últimas horas un posteo en redes sociales, rechazando que se la mencione con la palabra “concejala”, vinculando esta expresión a un “encasillamiento ideológico y/o partidario”.
En su publicación, Sopaga expresa: “Quiero dejar expresada de manera clara mi posición institucional: prefiero ser mencionada como CONCEJAL, y no como “concejala”. Esta decisión no responde a una cuestión de género ni a debates terminológicos, sino a una convicción personal y política. Ejerzo la función para la cual fui electa sin aceptar imposiciones culturales ni etiquetas ajenas. Mi presencia en la función pública tiene como objetivo dar la batalla cultural, defender ideas y valores, y representar a los vecinos con independencia de cualquier encasillamiento ideológico y/o partidario. El cargo no define a la persona por su género, sino por su compromiso, sus convicciones y su responsabilidad institucional. FIN.”

Sin embargo, se debe aclarar también que la RAE acepta ambas formas: “la concejal” y “la concejala”, aunque “la concejala” es la forma femenina específica preferida actualmente por su mayor uso y claridad, ya que “concejal” es una palabra común en cuanto al género (el/la concejal), pero la evolución del idioma favorece el femenino en -a para cargos y profesiones.
El Diccionario Panhispánico de Dudas menciona:
Concejal
1. ‘Miembro de una corporación municipal’. Por su terminación, puede usarse como común en cuanto al género (el/la concejal; → género2, 1.a y 3.i): «Aclaró la concejal que la tabla de gradación va desde cero hasta cinco» (Universal [Ven.] 15.4.1997). Pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico concejala: «La concejala del bloque justicialista […] dijo que se cobraría una tasa solidaria» (NProvincia [Arg.] 11.2.1997).
Por otra parte, el Blog de la FundéuRAE especifica:
La concejala y la edila son femeninos adecuados, y preferibles, para referirse a las mujeres que forman parte de una corporación local.
Como muchas otras palabras que designan cargos y profesiones, estos términos fueron solo masculinos (el concejal) mientras solo los hombres ocuparon tales puestos. Cuando las mujeres empezaron a desempeñar esas funciones, comenzaron a usarse como palabras comunes en cuanto al género, es decir, con una misma forma para el masculino y el femenino y con el género indicado mediante el artículo u otros determinantes que las acompañen: el concejal/la concejal, el edil/la edil.
El siguiente paso de esa evolución es el desdoblamiento con formas diferentes para cada género (el concejal/la concejala, el edil/la edila), un paso que ya se ha dado en el uso culto, como recoge el Diccionario académico desde hace casi treinta años (las formas femeninas aparecen desde 1992).
Esa obra señala que siguen usándose, y no son censurables, las formas la concejal y la edil para referirse a mujeres, pero, si ya existen variantes femeninas asentadas y correctas, no hay razón para no preferirlas.








