Entre los hechos más resonantes, delincuentes forzaron un casillero y robaron cerca de medio millón de pesos destinados a gastos de una empresa, mientras que en otro episodio reventaron la puerta vidriada de un local comercial céntrico y se llevaron electrodomésticos y equipos de valor. También se registraron robos en comercios de avenidas muy transitadas, donde sustrajeron monitores, teclados y otros elementos tecnológicos.
La modalidad “robo de motos” volvió a repetirse con fuerza: al menos tres motocicletas 110 cc fueron sustraídas en distintos puntos de la ciudad, algunas desde el interior de viviendas y otras directamente desde la vereda, en cuestión de minutos y sin que los dueños advirtieran la maniobra. En todos los casos, los rodados no contaban con medidas de seguridad, lo que facilitó el accionar de los ladrones.
A esto se suman ingresos a domicilios particulares, donde delincuentes aprovecharon ventanas abiertas o la ausencia de moradores para llevarse celulares, herramientas, grifería y otros bienes, además de episodios de amenazas y violencia, incluso con armas blancas, que generaron momentos de extremo temor, especialmente cuando había niños presentes.
En paralelo, también se investigan estafas bancarias, con consumos no autorizados mediante tarjetas de débito, y hechos de violencia familiar y callejera, que completan un cuadro alarmante para el inicio del verano.
Todas las causas quedaron bajo investigación judicial y policial, aunque vecinos y comerciantes expresan su preocupación por la reiteración de los delitos, reclamando mayor presencia policial, controles preventivos y respuestas urgentes para frenar el avance del delito.
La sensación es una sola: los “revienta vidrieras” y los ladrones de motos están activos, y la inseguridad no da tregua en una temporada donde la ciudad debería vivir con mayor tranquilidad.
Fuente: Catamarca en Cana








