Familiares de presos políticos, organizaciones y activistas de derechos humanos se mantienen en alerta a las puertas de las prisiones venezolanas en espera de que el chavismo teledirigido desde Washington cumpla con su promesa y libere a los reos, esos que nunca existieron según la revolución.
Tras un día y medio desesperantes sólo se confirmaron cuatro liberaciones más a los cinco españoles que aterrizaron el jueves en el aeropuerto de Barajas.
Se trata del excandidato presidencial Enrique Márquez y el dirigente opositor Biagio Pilieri, miembro de la plana mayor de Plataforma Unitaria, capturados en el proceso de persecución postelectoral de 2024, así como la dirigente regional Aracelis Balza, militante de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado. El cuarto es el sargento mayor Larry Osorio, encarcelado en 2021 como represalia contra su hermano.
“No han excarcelado ni al 1% de los presos políticos”, decía una de las pancartas de los familiares que comenzaron una vigilia frente al siniestro Helicoide caraqueño. El Comité para la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) ha apostado por acciones similares en cada uno de los centros de reclusión.







