La negociación entre River e Independiente Rivadavia de Mendoza por Sebastián Villa quedó prácticamente descartada,pero, cuando la puerta parecía cerrada, el propio futbolista agitó la escena con declaraciones explosivas.
“Si me llama Gallardo, mañana mismo viajo”, lanzó en una entrevista, dejando en claro su deseo de vestir la camiseta de River y, si bien desde Núñez ofertaron cuatro millones de dólares, el club mendocino pidió 12 millones de la misma moneda por el delantero colombiano, una diferencia considerada insalvable por la dirigencia riverplatense, que decidió archivar el tema en este mercado de pases.
Villa admitió que su etapa en Boca es pasado y que su relación con Juan Román Riquelme no terminó de la mejor manera, pero remarcó que hoy su prioridad es seguir creciendo futbolística y familiarmente.
El colombiano también habló en su entrevista con PicadoTV, de su motivación deportiva y de la posibilidad de reencontrarse con Juan Fernando Quintero. “Sería un honor jugar a su lado. Juanfer conoce mi mentalidad y sabe que me gustan los retos”, dijo al tiempo que se mostró confiado en aprovechar una eventual oportunidad en Núñez para relanzar su carrera y volver a la selección de Colombia.
Pese a esas señales públicas, en River la postura es firme y la conducción encabezada por Stefano Di Carlo mantiene una línea de mercado clara, con presupuestos acotados y contratos atados a productividad, y no está dispuesta a salir de esos márgenes, incluso cuando se trata de jugadores que gustan al cuerpo técnico de Marcelo Gallardo.
Pero en esta novela no se discute sólo fútbol, sino de otras cuestiones que sucedieron afuera de las canchas. La mayoría de los socios e hinchas de River no quieren a Villa en el equipo. En este partido, el rechazo social golea a las razones futbolísticas que podrían sostener el interés.
“Durante todo el caso Villa el mundo River cuestionó y chapeó ‘eso en River nunca pasaría’ para diferenciarse de Boca. Yo no esquivo el bulto y sé que las versiones las da más el jugador que otra cosa. Pero si se llegara a dar la utopía de su arribo, el ‘mirá que distinto somos’ estará pisoteado”, posteó el 29 de diciembre en sus redes Hernán Castillo, uno de los periodistas que cubre todos los días la actualidad de River. Su opinión por estas horas resume el sentimiento de la mayoría de los hinchas millonarios.
“El caso Villa” del que habla Castillo alude al pasado judicial del delantero de Independiente Rivadavia de Mendoza. El 2 de junio de 2023, el juzgado N.º 2 de Lomas de Zamora condenó al jugador colombiano por lesiones leves y amenazas a su expareja, Daniela Cortés. Violencia de género.
Recibió una pena de dos años y un mes de ejecución condicional, lo que le permitió continuar en libertad y seguir jugando al fútbol.
En sus alegatos, el fiscal Sergio Anauati afirmó: “Es imprescindible que se valore en esta causa que hubo violencia en todas sus formas hacia la mujer”.
También hubo amenazas. Y en varias oportunidades el futbolista le dijo a su mujer que la mataría si no dejaba la casa que compartían.
Luego del fallo, Boca Juniors -su club de entonces- decidió apartar a Villa del plantel. Mientras se sustanciaba el caso, el Xeneize había sido criticado por permitir que Villa continuara jugando y no haber tomado una decisión más fuerte. El club de Juan Román Riquelme prefirió esperar una sentencia de la Justicia para adoptar un temperamento sobre la continuidad del colombiano, que luego de un conflicto legal -que aún perdura- recaló en Bulgaria y finalmente desembarcó en Mendoza, donde se transformó en un estandarte en la reciente consagración en la Copa Argentina, con eliminación a River incluida.
La condena por violencia de género -ya cumplida- no fue el único escándalo que rodeó a Villa. El jugador fue denunciado por otra expareja por abuso sexual en 2021. Terminó absuelto pero por un acuerdo con la defensa de su denunciante, que prefirió no declarar en el juicio oral para no volver a atravesar el dolor que había sufrido durante la consumación del hecho.
Así, la “bomba” del verano se desactivó tan rápido como explotó, por lo que, a menos que haya un cambio radical en las pretensiones de Independiente Rivadavia o una presión decisiva del propio futbolista, River ya dio vuelta la página.







