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Franco Simone, el cantante italiano que sufrió el éxito: “Al fin soy viejo, no veía la hora”

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“Al fin soy viejo. No veía la hora”.

-¿Es un chiste?

-No. Es raro de escuchar, pero es la verdad. En mi juventud los críticos hablaban de mis ojos verdes, de las mujeres enamoradas. ¡Al fin se habla de mi música!

-Tuvo que llegar a cierta edad para que lo tomaran en serio…

-Es que la belleza artística te agrega belleza erótica. Le pasó a Nicola Di Bari. O a Riccardo Cocciante: cantaba y se volvía Alain Delon.

-¿Qué es para usted la vejez?

-Dejar de competir con el mundo. Lo que te da la posibilidad de conocimiento. Si te pones en armonía con la vejez, es una gran oportunidad. No todo es la publicidad feliz de la Coca-Cola, esa postal de gente joven sonriendo.

Cinco minutos después de recibir un mensaje de WhatsApp en Lecce, “en el taco de la bota”, en la Apulia italiana, Franco Simone llama sin divismo y regala más de una hora de conversación. Eligió volver a vivir cerca de Acquarica del Capo, la localidad en la que creció, como parte de ese viaje interno, de introspección, después de esa “paliza” que fue la fama.Después de la "tormenta" de la fama, la calma.Después de la “tormenta” de la fama, la calma.

“Desde aquí puedo ver las montañas de Albania. Llevo una vida tranquila, grabando, componiendo y disfrutando de esta tierra. Cuando uno más crece, más cuenta se da de la importancia de los orígenes”, filosofa a los 76 ese que entre fines de los setenta y comienzos de los ochenta cantaba sin tregua en shows en Pinar de Rocha, en el Bauen, en el Gran Rex…

Argentina fue el país que disparó su éxito latinoamericano. “Llegué a hacer 40 conciertos en 40 días. Una noche, por ejemplo, actué en tres lugares distintos, al último llegué a las siete de la mañana y el público no se había ido”, evoca. “Algunos creen que yo no quiero volver, pero no es mi decisión. Ojalá haya productores que lo impulsen”.

Además de su lengua madre, el italiano, todavía canta en inglés, francés, español, griego y en dialecto napolitano y salentino. Por estos días está lanzando su nuevo álbum, un vinilo doble, Dio, come amo queste canzoni (Dios, cómo amo estas canciones), una frase que juega con el tema de Domenico Modugno. En el interior del libro de duetos, el romano Jovanotti se atreve a describir la voz de Franco como “pazzesca”, descabellada, loca.

-En algún admitió que anduvo “muy perdido” el pico de popularidad. ¿A qué se refería?

-Había perdido el equilibrio mental. El éxito era demasiado y yo lloraba. Cuando para el público yo era lo máximo, mi alma estaba en el extremo inferior. Conocí momentos de felicidad, pero la felicidad es una tormenta, pasa. Por eso ahora me interesan más la serenidad y la conciencia limpia.Franco cuando le entregó su ópera rock al Papa Franscisco.Franco cuando le entregó su ópera rock al Papa Franscisco.

-¿En medio de la vorágine tuvo problemas con las drogas?

-Nunca me drogué. Todos estaban convencidos porque yo tenía un tema referencial. La canción se llamó Cara droga (Querida droga, por fin me animo a escribirte/ Quiero decirte todo el odio que te tengo, y sabes por qué/ Me has vencido, y como un cobarde, me rasco el alma cada día/ De cada viaje contigo, vuelvo más cobarde e inútil/ Y tú lo disfrutas, sonríes con satisfacción, y siempre me ofreces compañía). Jamás la necesité. No por eso soy mejor persona.

-¿Le ofrecieron drogas?

-Sí, cómo no. Un productor hizo lo imposible por convencerme. No soy moralista, pero tuve la suerte de que mi madre me enseñara a no llenar vacíos con cosas químicas.

El enamorado de Mercedes Sosa

Hay una película que Franco tiene en su videoteca, pero que jamás se animó a verLa carpa del amor. En esa historia para el olvido dirigida por Julio Porter, que se estrenó en 1979, con Ricardo Darín, Cacho Castaña y Jorge Martínez como galanes.Franco Simone en la película "La carpa de amor".Franco Simone en la película “La carpa de amor”.

No debemos de pensar que ahora es diferente/ Mil momentos como este quedan en mi mente/ No se piensa en el verano cuando cae la nieve/ Deja que pase un momento y volveremos a querernos”, entonaba en ese filme, mientras la cámara se fundía en su cara de ángel. Décadas después, Gilda y Vicentico usarían ese poema y lo volverían en un himno casi argentino.

Paisaje fue usado incluso en la serie El Eternauta, a la que vi toda y fue fenómeno también en Italia”, advierte. “Nunca me animé a ver La carpa del amor, tuve miedo. Claramente no es una obra de Fellini. Eso sí, recuerdo con mucho cariño a ese joven Darín que luego tuvo un recorrido profesional inimaginado. Empezamos juntos”.

La relación de Francesco Luigi Simone -su verdadero nombre- y la Argentina nació a fines de la década del ’70, como parte de un mercado discográfico que todavía copaban leyendas como Ornella Vanoni, Rita Pavone, Mina, Adriano Celentano.

En medio de esas visitas permanentes, Simone conoció a Mercedes Sosa y quedó flechado, “en el sentido musical”. La tucumana llegó a recibirlo en su casa y a agasajarlo con empanadas. Juntos soñaron un dúo que nunca pudo concretarse.

“No hay entrevista en la que no la nombre. La recuerdo siempre, soy un enamorado de ella. Cantaba y era más linda que Jennifer Lopez, se transformaba en un ser perfecto, liviano”, ametralla con elogios. “Estoy convencido de que la música del mar contiene la voz de Ray Charles, de Domenico Modugno, de Mia Martini y de la gran Mercedes”.

Entre Mina y Rita Pavone

Cuenta que hace unos días pasó por el supermercado, vio una promoción para jubilados y quiso hacer uso de esa oferta, pero la cajera no le creyó la edad. “¡Es para mayores de 65, señor!”, me dijo. Le contesté que yo tenía casi 77. No me da vergüenza decirlo, porque la alternativa a eso sería no estar más aquí”.Simone desde su casa de la región de Apulia, en el sur de Italia.Simone desde su casa de la región de Apulia, en el sur de Italia.

Nacido el 21 de julio de 1949, Simone, sexto de nueve hijos, se crio en una casa “profundamente musical, con un padre que desafinaba y una madre que cantaba como los dioses”.

Estudió Ingeniería durante dos años, pero se decidió por la música. “Lo que aprendí sobre el método me sirvió para aplicarlo en el arte. Hay que ser aplicado y ponerse al servicio de lo que uno hace. La inspiración es trabajo y sufrimiento. Algunas noches todavía sueño que me encuentro en situación de examen y no estoy preparado”, se ríe.

En 1972 ganó el Festival de Castrocaro en su país y en 1974 debutó en el Festival de San Remo. “Yo siento que soy un instrumento, algo misterioso se adueña de mí cerebro y yo compongo. Después, muchas veces me siento extraño cuando escucho mi creación”.

En 2017 le regaló una composición en latín al Papa Francisco, Stabat Mater, una pieza de una opera que considera su mejor creación en medio siglo de carrera. “Le entregué el CD temblando. Fue a mi criterio el mejor Papa de la historia”, se emociona.Francesco Luigi, alias Franco Simone.Francesco Luigi, alias Franco Simone.

Padre de Sara, sexóloga, Franco prefiere ya no hablar de romances ni ahondar en su situación sentimental. Jura que canta mejor que en su apogeo mediático, porque el vibrato “que antes era deficiente” ahora, con el envejecimiento natural de sus cuerdas “suena como de 20, presenta un efecto nuevo”.

-Como músico, ¿usa la inteligencia artificial, se rindió a ella?

-La uso para tareas en las que se pierde tiempo, le pregunto cosas prácticas, que escriba lo que le voy dictando. Pienso que la IA es igual a un cuchillo: puedes usarlo para matar o para cortar un trozo de pan. Lo que detesto es el autotune. Es una depravación musical.

-¿Cómo fue su encuentro con Rita Pavone para el dúo del nuevo álbum?

-Lamentablemente estamos lejos, ella, icónica, mítica, reina, vive en Suiza, yo en el sur de Italia, así que cada uno grabó por su cuenta y lo mezclamos.Franco Simone hoy, con medio siglo de carrera.Franco Simone hoy, con medio siglo de carrera.

-¿Y con Mina cómo es la relación? Ella vive recluida y jamás volvió a dejarse ver…

-No necesitamos verla. Es mejor imaginarla. Le han ofrecido millones de euros, pero su meta no es juntar y juntar euros y volverse la más rica del cementerio. Mina es hoy un modelo de cómo plantarse en el arte. Sigue cantando maravillosamente, pero no necesita el aplauso en vivo. Está liberada.

-¿Y a usted, de qué lo liberó la vejez?

-Me dio distancia. Por ejemplo: todos los artistas italianos quieren estar en el Festival de San Remo. Me encanta, no me lo pierdo, pero mi alma no necesita ahora estar ahí. Ser joven es desear demasiado.

Fuente: Clarín

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