La víctima, de 82 años, fue atacada por tres delincuentes que irrumpieron en su vivienda durante la madrugada del domingo. Habría reconocido a uno de ellos, quien anteriormente habría trabajado como jardinero y cuidador de su propiedad. Hay tres detenidos y la rueda de reconocimiento permanece pendiente.
Un sangriento y cobarde asalto tuvo como víctima a Graciela Rivera Azar, una docente jubilada de 82 años, durante la madrugada del domingo en su vivienda de avenida Hipólito Yrigoyen, en el barrio La Viñita.
De acuerdo con los primeros datos conocidos, tres delincuentes ingresaron a la propiedad y comenzaron a exigirle la entrega de sus ahorros. En medio del violento episodio, la mujer habría logrado reconocer a uno de los atacantes, quien presuntamente habría trabajado para ella como jardinero y cuidador del patio y que, según habría manifestado la víctima, días atrás ya le habría sustraído dinero.
«Si ya me la robaste, ¿qué más querés?», habría alcanzado a decirle al reconocerlo. Lejos de detener la agresión, los delincuentes habrían continuado golpeándola salvajemente.
La trasladaron por la fuerza hacia otro dormitorio, donde la ataron utilizando cables del televisor. Mientras permanecía reducida, revolvieron distintos sectores de la vivienda, aparentemente en busca de sus ahorros. La violencia del ataque fue de tal magnitud que la docente habría temido por su propia vida.
Uno de los registros más estremecedores quedó plasmado en las cámaras de seguridad de comerciantes de la zona. A las 4:45 de la madrugada, las imágenes muestran a una mujer saliendo de rodillas de la propiedad. Con enormes dificultades, trastabilla, intenta levantarse y vuelve a ponerse de cuclillas mientras pide desesperadamente ayuda. «¡Me muero, me muero, me robaron!», habría gritado.
Un comerciante de una sandwichería de la zona advirtió la dramática situación y acudió inmediatamente en su asistencia. Luego convocó al SAME, cuyo personal llegó al lugar y trasladó a la víctima al Hospital San Juan Bautista.
La docente presentaba distintos traumatismos en la zona intercostal, lesiones en los brazos y hematomas en el rostro.
En el marco de la investigación, se pudo confirmar que durante las primeras horas de la mañana fueron detenidos tres personas que estarían vinculadas con el violento asalto.
La pesquisa cuenta con registros de cámaras particulares, entre ellas las de una farmacia y otro comercio, que habrían permitido reconstruir parte del recorrido de los sospechosos.
Las imágenes los mostrarían desplazándose por una calle conexa a la Escuela de La Viñita, atravesando posteriormente la calzada y dirigiéndose hacia el predio del Club Liberal Argentino.
Allí habrían sorteado la tapia del centro deportivo para ingresar a la propiedad de la docente. Los registros fílmicos se convirtieron en elementos de interés para los investigadores, que buscan reconstruir los movimientos previos y posteriores al ataque y establecer la participación que habría tenido cada uno de los sospechosos.
Si bien la víctima habría aportado datos que permitirían orientar la investigación hacia uno de los sospechosos, la identificación formal deberá concretarse mediante la correspondiente rueda de reconocimiento, una medida procesal que por el momento podría resultar dificultosa.
Graciela Rivera Azar permanece atravesando un cuadro de shock traumático, además de recuperarse de las lesiones sufridas durante el salvaje ataque. Su estado físico y emocional obliga a evaluar los tiempos y las condiciones necesarias para avanzar con esa instancia judicial.








