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El día que Alexander Fleming gracias a su desorden, realizaba uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la medicina

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El 28 de septiembre de 1928, en un caótico laboratorio del del Hospital St. Mary’s de Londres, el profesor de bacteriología escocés Alexander Fleming, gracias a su desorden, realizaba uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la medicina, la Penicilina.

Alexander Fleming nació el 6 de agosto de 1881, en una granja de Lochfield, cerca de Darvel, Escocia. Su prometedora carrera académica se vio impulsada por una inesperada herencia de su tío, John Fleming. Para ese entonces, Tom Fleming, su hermano mayor ya era médico y alentó a Alexander a seguir sus pasos. En 1906, Alexander Fleming se recibió de ‘Licenciado en Medicina y Licenciado en Cirugía‘. Posteriormente se tituló con medalla de oro en ‘Bachiller en ciencia’.

Fleming era soldado voluntario del British Army desde los 19 años y al estallar la Primera Guerra Mundial fue ascendido a capitán. Sirvió como cirujano en hospitales de campaña en el Frente Occidental en Francia. Allí se percató de la gran mortalidad que provocaban las infecciones independientemente de la gravedad de las heridas. Finalizada la guerra regresó al St Mary’s Hospital, donde ejerció como Profesor de Bacteriología. Alentado por su jefe Almorth Edward Wright, se abocó a la investigación de nuevos sueros y tratamientos anti infecciosos.

Dos hechos absolutamente fortuitos derivaron en uno de los mayores descubrimientos de la medicina. El primero fue a finales de 1921, estando en su desordenado laboratorio, Alexander estornudó sobre una placa de Petri (recipiente estéril cilíndrico poco profundo) dejando flema sobre un cultivo bacteriano. Pese a maldecir su suerte, decidió no desecharlo. Días después observó que en la zona donde cayó el fluido nasal las bacterias habían desaparecido. Había descubierto la ‘Lisozima’, una enzima capaz de destruir las paredes celulares de las bacterias sin dañar las células humanas.

El segundo hecho fortuito, tal vez no tanto, ocurrió el 28 de septiembre de 1928. Al regreso de unas vacaciones, notó que había olvidado varias placas de Petri sobre una mesada, antes de deshacerse de ellas decidió analizarlas. Todas resultaron ser muestras inutilizadas a excepción de una. Una placa en particular con cultivos de la bacteria Staphylococcus aureus se había contaminado accidentalmente con un hongo (luego identificado como Penicillium Notatum), el cual inhibió el crecimiento bacteriano a su alrededor. Nacía la era de la Penicilina.

Fleming reconoció que la purificación y obtención de Penicilina del hongo original era un proceso puramente químico, por ello decidió ponerlo en manos de especialistas. La mayoría de los expertos menospreciaron su descubrimiento y no se mostraron interesados en hacerse cargo del proceso. Recién durante la segunda guerra mundial, los químicos Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey decidieron dar el siguiente paso al descubrimiento de Fleming y desarrollaron Penicilina de gran pureza.

Alexander Fleming desistió de patentar su descubrimiento para su distribución a gran escala y bajo costo. Fleming, Chain y Foley recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1945. Alexander Fleming murió en Londres el 11 de marzo de 1955 debido a un ataque cardíaco y fue sepultado con honores de estado en la cripta de la Catedral de San Pablo de Londres.

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