Unos 130 jefes de Estado y de Gobierno se reúnen en Nueva York para discutir los conflictos internacionales y la crisis climática. El encuentro está marcado por las reformas institucionales pendientes y la falta de regulación de las nuevas tecnologías.
Los mandatarios de los principales países del mundo iniciaron los encuentros de la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo un clima de extrema tensión. La agenda de este año está atravesada por los conflictos armados, el impacto del cambio climático, las dificultades en las cadenas de suministro que encarecen el costo de vida y el debate urgente sobre los límites de la tecnología. Con una estructura institucional que arrastra más de ocho décadas, los representantes diplomáticos buscan definir el rumbo de un organismo que enfrenta serios problemas financieros y políticos.
El secretario general de la organización, Antonio Guterres, se refirió al complejo panorama global que enfrentan los Estados miembros y definió la situación actual con preocupación: “En un momento en que el mundo se enfrenta a tres amenazas existenciales, la cooperación internacional es más necesaria que nunca”. Para el diplomático, quien transita el tramo final de su mandato, la realidad actual se convirtió en una “era de profunda incertidumbre”.
La agenda tecnológica y las posturas encontradas
El debate sobre la inteligencia artificial se metió de lleno en las comisiones de trabajo debido a la velocidad de su desarrollo y a la falta de regulaciones globales. Mientras los directivos de las principales firmas tecnológicas pidieron moderación, los sectores políticos muestran visiones contrapuestas respecto al control estatal de estas herramientas.
El diplomático francés Jerome Bonnafont defendió la necesidad de alcanzar consensos en este y otros temas complejos a través de los canales institucionales. Para el embajador ante la ONU, la cumbre representa un espacio clave para la resolución pacífica de las diferencias: “Creemos en el multilateralismo”. El funcionario europeo remarcó la importancia de la participación de las delegaciones y agregó que la semana de alto nivel es la oportunidad para que los países del mundo reafirmen que “prefieren la cooperación y el diálogo a la confrontación”.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump rechazó las advertencias de los empresarios del sector tecnológico que alertaron sobre los peligros de que los sistemas autónomos escapen de la supervisión de las personas. El mandatario norteamericano calificó esos temores como una “farsa” y se mostró partidario de acelerar el desarrollo del sector para asegurar la supremacía frente a competidores externos.








