Informe: Multimedios El Abaucán Digital
La movilización por la Zona Franca dejó una señal política contundente: Fiambalá dejó de lado diferencias partidarias, ideológicas y personales y se unió detrás de un solo objetivo: defender los intereses de la ciudad y exigir que sea escuchada. Mientras la comunidad se puso de pie, crece el cuestionamiento hacia dirigentes que dicen representar al departamento pero que, en este momento decisivo, eligieron el silencio o la ausencia.
Fiambalá habló. Y lo hizo sin banderas partidarias, sin internas y sin diferencias sectoriales. La movilización en la Plaza Beato Esquiú mostró algo que pocas veces ocurre en la política: distintos sectores de una comunidad dejando de lado sus diferencias para defender una causa común.
Las cámaras de Turismo, Económica y de Proveedores Mineros, organizaciones intermedias, instituciones, gremios, dirigentes de distintos espacios y vecinos confluyeron en un mismo reclamo frente al avance del proyecto de Zona Franca cuya localización en el municipio de Tinogasta, distrito Santa Rosa, recibió media sanción en el Senado y ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados.
Y frente a semejante demostración de unidad apareció una pregunta inevitable: ¿dónde están quienes permanentemente aseguran defender a los fiambalenses?
El diputado nacional Sebastián Nóblega y la senadora provincial Pamela López fueron blanco de fuertes cuestionamientos durante la movilización. López confirmó públicamente que el predio previsto estará en jurisdicción de Tinogasta y argumentó que la definición responde a un procedimiento administrativo iniciado años atrás. Nóblega, por su parte, defendió el proyecto y llamó a evitar las disputas, sosteniendo que la Zona Franca constituye un beneficio para el departamento y para toda la provincia.
Pero para Fiambalá el punto central es otro: si ambos representan al departamento Tinogasta en su conjunto, ¿por qué no encabezaron una defensa concreta de la alternativa fiambalense?
La misma pregunta alcanza al concejal fiambalense Pablo Núñez, del PJ-Kirchnerismo. Su ausencia durante esta instancia de fuerte movilización social resulta particularmente llamativa para quienes recuerdan sus habituales publicaciones y expresiones en las que asegura “luchar por los fiambalenses”. La comunidad ahora tiene derecho a preguntarse si esas proclamas se traducen realmente en presencia y acciones cuando Fiambalá necesita que sus representantes den la cara.
También quedó expuesta la ausencia de la exintendenta Roxana Paulón, actualmente vinculada a responsabilidades dentro del Gobierno provincial. Su silencio frente a un reclamo que logró reunir a sectores políticos y sociales que históricamente estuvieron enfrentados genera cuestionamientos entre los propios fiambalenses.
Mientras Fiambalá se unió, algunos de quienes dicen representarlo no estuvieron. Y esa diferencia, difícilmente pueda ocultarse detrás de publicaciones en redes sociales.
Lo ocurrido en la Plaza Beato Esquiú dejó además una definición política mucho más profunda: Fiambalá decidió defenderse a sí misma, dejando de esperar que otros hablen en su nombre.
El reclamo no se limita a la instalación de una Zona Franca. Está relacionado con una discusión mayor sobre el desarrollo futuro de Fiambalá, su ubicación estratégica frente al Paso Internacional San Francisco, el corredor bioceánico, la actividad minera y la posibilidad de que nuevas inversiones generen empleo y movimiento económico en el territorio.
Y la tensión podría aumentar.
Entre las medidas de protesta que podrían adoptarse no se descarta que el reclamo alcance a nuevos proyectos mineros que pretendan iniciar actividades en la zona cordillerana, en una jurisdicción donde existen importantes emprendimientos en distintas etapas. Entre ellos se encuentra KABIL, empresa estatal de India que posee derechos de exploración sobre cinco bloques de litio cercanos a Fiambalá y que actualmente desarrolla tareas de exploración y evaluación.
Esto significa que el conflicto por la Zona Franca podría trascender ampliamente el debate legislativo y transformarse en un reclamo territorial y político de mayor alcance, especialmente si desde la Provincia no se abre una instancia concreta de diálogo con la comunidad fiambalense.
Fiambalá ya dio una señal inequívoca: las diferencias quedaron atrás. Radicales, peronistas, libertarios, independientes, instituciones, cámaras, organizaciones y vecinos encontraron un punto de encuentro: defender a Fiambalá.
Ahora la pelota está del otro lado.
El Gobierno provincial deberá escuchar. Nóblega y López deberán explicar sus posiciones. Y quienes durante años dijeron “luchar por Fiambalá” deberán demostrarlo con hechos y no solamente con publicaciones en las redes sociales para obtener algunos Likes.
Porque esta vez el mensaje de la comunidad fue claro y difícil de interpretar:
FIAMBALÁ NO ESTÁ DISPUESTO A MIRAR EN SILENCIO CÓMO OTROS DECIDEN SU FUTURO.








