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“Pecados capitales”: el estreno de una película para amantes del cine oscuro

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El 15 de septiembre de 1995, en New York, Estados Unidos, se estrenaba una película sombría y aplastante condenada a solo ser apreciada por una minoría de amantes del cine oscuro. Lo magistral de su guion, la pericia de su director y las maravillosas interpretaciones de sus actores la elevaron a película de culto y hoy es considerada una obra maestra del séptimo arte. Ese día veía la luz ‘Se7en’ (Pecados capitales).

La historia no parecía estar destinada a ser amada por el público. Un detective experimentado en retirada y un novato sin experiencia deben enfrentar a un asesino tan instruido como psicópata. La dinámica de los homicidios se estructura en base a los pecados capitales, las víctimas son consideradas por el asesino como perpetradores de gula, pereza, soberbia, avaricia, lujuria, ira y envidia. La barbarie, pericia y lógica con que se cometen los crímenes hacen dudar a los agentes sobre el verdadero objetivo del asesino.

Pese a ser una de las mejores películas de la historia, estuvo muy cerca de no filmarse. Andrew Kevin Walker elaboró el guion mientras trabajaba como repositor en una sucursal de Tower Records. No sabía nada sobre el mundo del cine, no tenía agente y no conocía a nadie en los estudios. Así, ninguna puerta se abriría. Cuando consideraba tirarlo a la basura Turner Broadcasting System compra New Line Cinema y convoca a nuevos talentos para pequeñas producciones. Al leer el guion, los directivos se dieron cuenta que tenían una gema en sus manos y le asignaron un presupuesto de 30 millones de dólares.

El primer problema fue conseguir director. Los primeros en recibir el ofrecimiento fueron Guillermo del Toro y David Cronenberg que lo rechazaron por ser una historia muy oscura. Cuando se lo ofrecieron a David Fincher aceptó encantado, pero ahora no conseguían elenco. William Hurt, Harrison Ford, Robert Duvall, Al Pacino y Gene Hackman rechazaron el papel del experimentado detective Somerset, mientras que Kevin Costner y Nicolas Cage rechazaron el del novato David Mills. A Denzel Washington le interesó, pero lo rechazó porque creía que con 41 años ya era mayor para el papel de un policía novato.

Recién cuando Morgan Freeman acepta el papel de Somerset fue que Fincher vio posible el proyecto. Con Freeman adentro aparecieron más interesados. Brad Pitt rechazó ‘Apollo 13’ para participar en ‘Seven’, quería endurecer la imagen que arrastraba de ‘Leyendas de pasión’ y se quedó con el rol de Mills.

Para el casting del oscuro personaje de John Doe, Fincher convocó a Kevin Spacey por recomendación de otro director; Bryan Singer. Este lo había dirigido en ‘Los Sospechosos de Siempre’ que aún no se había estrenado. Fincher no quedó muy impresionado y lo desechó. Dos semanas antes de iniciar el rodaje, aún no había conseguido actor para su villano, pero Singer le acercó un par de escenas de su película donde Spacey interpreta a Roger Kint. Cuando vio a ese personaje monstruoso revolver el café como si fuera un ángel y cojear al caminar se arrepintió de haberlo rechazado. Lo volvió a convocar para otro casting, esta vez acompañado por Morgan Freeman y Brad Pitt. Cuando terminaron, ambos actores preguntaron al unísono, ‘Fue increíble ¿por qué lo rechazaste la primera vez?’.

Para el papel de Tracy, Fincher estaba obsesionado con Gwyneth Paltrow que no quería saber nada con la película. El director le rogó a Brad Pitt que la convenciera, Paltrow era su novia en ese entonces. Luego de convencerla Pitt le dijo en tono de broma a Fincher; ‘-¿Acaso me diste el papel de Miles a mí solo para acceder a ella?’, ‘-Obvio’ contestó el director. Cuando el elenco estuvo completo Fincher les dijo; “Esta no será la película por la que los recuerden, pero puede ser una película de la que estén increíblemente orgullosos”.

La elección del resto del elenco tuvo también matices dignos de recordarse. Michael Reid MacKay ya era un actor conocido por interpretar momias, zombis y cadáveres. Era extremadamente delgado e ideal para el personaje de Victor, un hombre que había pasado un año solo alimentado con suero. MacKay audicionó pesando solo 43 kilogramos pero a Fincher no le convencía, el actor le dijo; ‘-Si me da el papel bajo de los 40 kg’. Y así fue, se presentó al set con solo 39 kilogramos. El actor Michael Massee había tenido la mala suerte de ser quién mató accidentalmente a Brando Lee durante el rodaje de ‘El Cuervo’, un error de utilería puso en sus manos un arma real y no una falsa. Massee estaba devastado y barajaba la idea de no actuar nunca más. Fincher fue el primero en considerarlo para un pequeño papel en ‘Se7en’ con la condición de que se mantuviera activo, aunque sea en pequeñas apariciones televisivas. Hasta su muerte en 2016 Massee se sintió en deuda con Fincher. Un dato que pocos conocen es que el experto en huellas dactilares es nada menos que Alfonso Freeman, el hijo de Morgan que aún no era actor profesional, solo había hecho un cameo en ‘The Shawshank Redemption’ también junto a su padre.

Las escenas urbanas se manejaron para que no se supiera que ciudad era, y a su vez fuera cualquiera. Para cuidar este detalle, las placas que exhiben los policías tampoco lo especifican, solo dicen ‘Metropolitan Police’. Brad Pitt ya estaba comprometido para iniciar el rodaje de ’12 Monos’ y solo estaba disponible un par de semanas. El primer día de rodaje no paraba de llover y Fincher decidió no depender del clima y filmar igual. No paró de llover durante dos semanas, algo inusual para Los Ángeles. A excepción del final toda la película se rodó con mal tiempo. El restaurante donde se reúnen Somerset (Freeman) y Tracy (Paltrow) es muy utilizada por Hollywood. Se trata de la cafetería Quality en el centro de Los Ángeles y por ejemplo es donde se reúnen Alonzo (Denzel Washington) y Jake (Ethan Hawke) en ‘Día de Entrenamiento’.

Como todo filme, ‘Se7en’ está lleno de jugosos detalles, vamos a recordar algunos. El primer cadáver que aparece en el filme, que no está relacionado con los pecados capitales, es el guionista Andrew Kevin Walker. Como preparación para su escena traumática en la sala de interrogatorios, Leland Orser estuvo sin dormir 48 hs e ingresó al set hiperventilando, el resultado es de antología. Brad Pitt cayó mientras filmaba una persecución, su brazo atravesó el vidrio de un auto y debió ser operado. Por ello se acomodó la trama y por algunas escenas el actor lleva un cabestrillo. Somerset coimea a un detective para que le consiga los registros de una biblioteca sabiendo que es ilegal. En 2001 se sanciona la Ley Patriota que volvió legal esa forma de espionaje.

La inconmensurable cantidad de libros de John Doe son reales y fueron escritos por varios asistentes durante más de dos meses. La idea era no forzar la escena y que al entrar al departamento oscuro Somerset tomara cualquiera y al abrirlo estuviera escrito. A Fincher le encantaron y decidió utilizar esa tipografía para los títulos de la película, como si los hubiera escrito un asesino. Cuando Mills enumera los motivos que dan los asesinos para justificar sus crímenes como; ‘Jodie Foster me dijo que lo hiciera’ o ‘Mi perro me dijo que lo hiciera’, no son inventos del guionista, son excusas dadas por los famosos criminales; John Hinckley Jr. Y David Berkowitz. Pese a que John Doe es uno de los criminales más horribles de la historia del cine, Fincher decidió que tuviera un carácter amable y nunca se lo viera lastimando a nadie.

Había una larga escena en que Somerset (Freeman) y Mills (Pitt) discutían sobre que dedo habría que cortarles a los presos para que, al liberarlos, no pudieran volver a disparar un arma. Llegaban a la conclusión (Y era la correcta) que era el pulgar. Si bien no es el que aprieta el gatillo, sin él se pierde la biomecánica de pinza. Luego de un largo debate se decidió retirarla para evitar que se desatara una ola de justicieros imitadores.

Con el rodaje muy avanzado, el productor Arnold Kopelson intentó cambiar el final de la película, pero Brad Pitt y Morgan Freeman amenazaron con abandonar el proyecto si lo hacía. Justamente habían aceptado participar en el filme por el final. El aspecto oscuro y melancólico de la película se logró a través de un proceso químico llamado bypass de lejía. La plata en el material de la película no se eliminó, lo que profundizó las imágenes oscuras y sombrías. El objetivo de Fincher era que fuera una película a color que pareciera blanco y negro. Fincher considera que su carrera se cimenta en este filme por ello se muestra muy agradecido con el guionista Andrew Kevin Walker. Como gesto, en ‘El club de la pelea’ los detectives se llaman Andrew, Kevin y Walker.

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