Argentina atraviesa una de las transformaciones demográficas más profundas de su historia. Entre 2014 y 2024, los nacimientos pasaron de 777.012 a 413.135, mientras que la tasa de natalidad descendió de 18,2 a 8,9 nacimientos cada mil habitantes, según datos analizados por UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Lejos de responder a una única causa, los especialistas coincidieron en que la baja de la natalidad es el resultado de una combinación de condiciones económicas, cambios en los vínculos, mayor autonomía reproductiva y una creciente incertidumbre sobre el futuro.
Menos hijos, pero no menos deseo de formar una familia
Uno de los datos más relevantes surgió de la primera encuesta nacional sobre intenciones reproductivas de UNFPA: el 57% de las personas de entre 18 y 45 años aún no tuvo la cantidad de hijos que desearía si no existieran determinadas limitaciones. Es decir, la caída de la natalidad no implica necesariamente que los argentinos hayan dejado de querer ser madres o padres.
La jefa de la oficina de UNFPA en Argentina, Mariana Isasi, sostuvo que el análisis debe centrarse en la posibilidad de elegir libremente cuándo y cuántos hijos tener, más que en la cantidad de nacimientos por sí sola.
La economía explica una parte del fenómeno
Las dificultades materiales aparecen entre los principales obstáculos. El estudio reveló que el 62% de las razones para no alcanzar la cantidad de hijos deseada estuvo vinculado con cuestiones económicas y de cuidado.
Entre los factores más mencionados se encuentran:
– 47%: problemas económicos o financieros.
– 29%: desempleo o precariedad laboral.
– 27%: dificultades para acceder a una vivienda.
– 11%: falta de opciones de cuidado infantil.
Sin embargo, los investigadores advirtieron que reducir el fenómeno únicamente a la crisis económica sería insuficiente, ya que el descenso comenzó antes y avanzó a un ritmo inédito desde 2014.
Cambiaron las relaciones y los proyectos de vida
Otro aspecto central tiene que ver con las transformaciones culturales. El relevamiento mostró que el 20% de quienes no concretaron su proyecto reproductivo afirmó no haber encontrado una pareja adecuada para tener hijos.
Además, estudios de la Universidad Austral reflejaron un cambio generacional: la proporción de personas que asoció la crianza con la realización personal cayó del 77% en 2015 al 46% en 2025. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, solo un tercio mantuvo esa idea.
Los especialistas señalaron que hoy conviven dos realidades distintas: quienes eligen no tener hijos como parte de su proyecto de vida y quienes sí desean formar una familia, pero terminan postergando o reduciendo esa decisión por las condiciones sociales y económicas.








